jueves, 3 de marzo de 2016

AMOS 4:4-5 OID

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Amós 4:4-5 La Biblia de las Américas (LBLA)



Oíd esta palabra, vacas de Basán, que estáis en el monte de Samaria,
las que oprimís a los pobres, quebrantáis a los menesterosos,
y decís a vuestros maridos[a]: Traed ahora, para que bebamos.
El Señor Dios[b] ha jurado por su santidad:
He aquí, vienen sobre vosotras días
en que os llevarán[c] con garfios,
y a vuestro remanente con anzuelos.
Saldréis por las brechas,
una tras[d] otra,
y seréis expulsadas[e] al Harmón —declara el Señor.
Entrad en Betel y pecad,
multiplicad en Gilgal las transgresiones;
traed vuestros sacrificios cada mañana,
vuestros diezmos cada tres días.
Ofreced[f] también pan[g] leudado en ofrenda de gratitud,
y proclamad ofrendas voluntarias, dadlas a conocer,
puesto que así os place, hijos de Israel
—declara el Señor Dios.
Yo también os he dado dientes limpios en todas vuestras ciudades,
y falta de pan en todos vuestros lugares;
pero os no habéis vuelto a mí —declara el Señor.
Y además os retuve la lluvia
cuando aún faltaban tres meses para la siega;
hice llover sobre una ciudad
y sobre otra ciudad no hice llover;
sobre una parte llovía,
y la parte donde no llovía, se secó.
Así que de dos o tres ciudades iban tambaleándose a otra ciudad para beber agua,
y no se saciaban;
pero no os habéis vuelto a mí —declara el Señor.
Os herí con viento abrasador y con añublo;
y la oruga ha devorado
vuestros muchos huertos y viñedos, vuestras higueras y vuestros olivos;
pero no os habéis vuelto a mí —declara el Señor.
10 Envié contra vosotros una plaga, como la plaga de Egipto,
maté a espada a vuestros jóvenes, junto con vuestros caballos capturados,
e hice subir hasta vuestras narices el hedor de vuestro campamento;
pero no os habéis vuelto a mí —declara el Señor.
11 Os destruí como Dios destruyó a Sodoma y a Gomorra,
y fuisteis como tizón arrebatado de la hoguera;
pero no os habéis vuelto a mí —declara el Señor.
12 Por tanto, así haré contigo, Israel;
y porque te he de hacer esto,
prepárate para encontrarte con tu Dios, oh Israel.
13 Pues he aquí el que forma los montes, crea el viento
y declara al hombre cuáles son sus pensamientos,
el que del alba hace tinieblas
y camina sobre las alturas de la tierra:
el Señor, Dios de los ejércitos, es su nombre.


UN ENCUENTRO CON LA PALABRA
REFLEXION
Enseñanzas De La Historia De Lázaro
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“PERO TAMBIÉN SÉ AHORA” (Juan 11:22)

Primera enseñanza: Jesús sabe cómo te sientes. Jesús lloró en la tumba de Lázaro. Luego dijeron los judíos: ¡Mirad cuánto lo amaba!(Juan 11:35-36). Este relato demuestra que servimos a un Dios que no sólo tiene poder de resucitar a los muertos, sino que también puede identificarse con nosotros (ver Hebreos 4:15). Por lo tanto, si estás pasando por el duelo, vete a Dios y deja que Él te consuele. Segunda enseñanza: Jesús te puede devolver lo que la vida te ha quitado. Él puede “devolverte los años” que te han sido quitados (ver Joel 2:25). Reclama esa promesa; aplícala en el área donde más hayas perdido y pide que Dios lo sustituya y renueve. Marta dijo a Jesús: “Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto. Pero también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará”. (Juan 11:21-22). En lugar de hacer una oración de ¿qué hubiera pasado si?, ora “pero también ahora sé”. No es demasiado tarde, Dios puede actuar a tu favor.
Tercera enseñanza. Jesús puede liberarte. “Clamó a gran voz: ¡Lázaro, ven fuera! Y el que había muerto salió, atadas las manos y los pies con vendas” Jesús les dijo: Desatadlo y dejadlo ir” (Juan 11:43-44). La Palabra de Dios es mayor que las cosas que te han atado, limitado o esclavizado. Aunque no lo entiendas totalmente con la mente, deja que tu espíritu responda a Dios. Ora con el salmista: “Dame entendimiento, guardaré tu Ley y la cumpliré de todo corazón. Guíame por la senda de tus mandamientos, porque en ella tengo mi voluntad”(Salmo 119:34-35). Cuando oras esa clase de oración, aumentará tu fe y las circunstancias que parecen imposibles serán cambiadas por Dios.
PARA QUE EL HIJO DE DIOS SEA GLORIFICADO POR ELLA. (Juan 11:4)
Consideremos otras tres enseñanzas del episodio de Lázaro:
1) Dios tiene un plan mejor y más grande. Cuando llegó Jesús, Lázaro ya llevaba
cuatro días muerto. Cuando el Señor espera, es por dos razones: a) Para ser glorificado. Los fariseos creían que el espíritu abandonaba el cuerpo en el cuarto día. Si Jesús hubiera intervenido antes, habrían dicho: “No estaba muerto del todo”. Jesús dijo a sus discípulos: “Esta enfermedad es” para la gloria de Dios” (Juan 11:4). Cuando consideramos las cosas en retrospectiva, podemos ver claramente la mano de Dios en la situación; b) Para que nuestra fe sea afirmada. Jesús dijo: “y me alegro por vosotros de no haber estado allí, para que creáis” (Juan 11:15). En la vida, las crisis van y vienen. La próxima que pases será diferente a la anterior, pero lo que debe permanecer inmutable es tu fe.
2) Dios te pedirá que te quites las vendas y elimines el “hedor”.
Jesús dijo: “Quitad la piedra. Marta” le dijo: Señor, hiede ya, porque lleva cuatro días. (Juan 11:38-39). ¿Estás orando para que Dios te de una respuesta en un área mientras que Dios te está diciendo que muevas la piedra para eliminar el “hedor” que está enterrado en otra área? Ríndete a Él, si no, ¡no puedes ganar! Cuando tu corazón sea correcto delante de Dios, tus oraciones serán contestadas.
3) Dios quiere hacer de ti un testimonio vivo.
A cualquier lugar al que iba Lázaro, sin tener que decir ni una palabra, su vida declaraba que Jesús era Señor. Así debe ser con nosotros. Dios te ha salvado y levantado para que seas un testimonio vivo de Su gracia y Su bondad.





UN ENCUENTRO CON LA PALABRA
 · 
REFLEXION
¡Atrápala!


Posiblemente hemos estado teniendo una idea equivocada de lo que son las oportunidades; podemos creer que algo bueno nos puede pasar para ganar más dinero, alcanzar el éxito, para conseguir lo que queremos, pero en realidad es un momento propicio para algo y cómo la aprovechamos depende de nosotros.
Estos momentos se nos presentan a todos, sin excepción, y lo que Dios quiere es que aprovechemos esas oportunidades para aumentar nuestra fe, para crecer y madurar espiritualmente y tomar decisiones acertadas.
“Me volví y vi debajo del sol, que ni es de los ligeros la carrera, ni la guerra de los fuertes, ni aun de los sabios el pan, ni de los prudentes las riquezas, ni de los elocuentes el favor; sino que tiempo y ocasión acontecen a todos.” Eclesiastés 9:11 (RVR-1960)
Debes tener en cuenta que las oportunidades no se presentan todo el tiempo, no creas que porque conozcas a Dios te lloverán estos momentos únicos, no vaya a ser que cuando quieras tomarla ya sea tarde. Y es que uno de los problemas más grandes que tiene el ser humano es el de no decidirse y por ende desaprovechar las ocasiones que se le presentan.
Abre los ojos y mira la situación que tienes en frente, Dios quiere bendecirte, pero tu indecisión, temor y ceguera no te lo están permitiendo. Como en un juego, atrapa la pelota y aprovéchala para ganar.
Cuando Dios te dé esa oportunidad no respondas que lo vas a pensar o meditar si conviene o no, dile “Sí Señor”, Él no te dejará solo cuando la tomes.



Telma Céspedes
CVCLAVOZ

miércoles, 2 de marzo de 2016

EFESIOS 5:20 EL ANDAR DE LOS HIJOS DE DIOS

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Efesios 5:20 La Biblia de las Américas (LBLA)

El andar de los hijos de Dios



Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados; y andad en amor, así como también Cristo os[a] amó y se dio a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios, como fragante aroma[b].
Pero que la inmoralidad, y toda impureza o avaricia, ni siquiera se mencionen entre vosotros, como corresponde a los santos; ni obscenidades, ni necedades, ni groserías, que no son apropiadas, sino más bien acciones de gracias. Porque con certeza sabéis esto: que ningún inmoral, impuro, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios. Que nadie os engañe con palabras vanas, pues por causa de estas cosas la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia. Por tanto, no seáis partícipes con ellos; porque antes erais tinieblas, pero ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de la luz (porque el fruto de la luz[c] consiste en toda bondad, justicia y verdad), 10 examinando qué es lo que agrada al Señor. 11 Y no participéis en las obras estériles de las tinieblas, sino más bien, desenmascaradlas[d]; 12 porque es vergonzoso aun hablar de las cosas que ellos hacen en secreto. 13 Pero todas las cosas se hacen visibles cuando son expuestas[e] por la luz, pues todo lo que se hace visible es luz[f]. 14 Por esta razón dice:
Despierta, tú que duermes,
y levántate de entre los muertos,
y te alumbrará Cristo.
15 Por tanto, tened cuidado[g] cómo andáis; no como insensatos, sino como sabios, 16 aprovechando bien[h] el tiempo, porque los días son malos. 17 Así pues, no seáis necios, sino entended cuál es la voluntad del Señor. 18 Y no os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución, sino sed llenos del Espíritu, 19 hablando entre vosotros con salmos, himnos y cantos espirituales, cantando y alabando con vuestro corazón al Señor;20 dando siempre gracias por todo, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, a Dios, el Padre[i]; 21 sometiéndoos unos a otros en el temor[j]de Cristo.




UN ENCUENTRO CON LA PALABRA
REFLEXION
El Exceso de Información En Los Últimos Días
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“MUCHOS ANDARÁN DE UN LADO A OTRO EN BUSCA DE CUALQUIER CONOCIMIENTO.” (Daniel 12:4 NVI)
La tecnología nos permite hacer cosas que antes no podíamos hacer, pero puede crear adicción. Puedes quedarte enganchado de tal forma que quedes exhausto. Señala un experto: “Existe una fuerte tendencia en los humanos de querer hacerlo todo. Si a eso se añade el estar siempre conectados, el resultado es que nunca se acaba la jornada laboral. Es fácil contactar con alguien a cualquier hora, y con tanta información disponible en internet, se puede pasar la vida dándole al ratón.? Pablo nos habla de [aprovechar] bien el tiempo” (Efesios 5:16). Decimos: “El tiempo es dinero” pero en realidad, tiene mucho más valor, porque es un recurso no renovable, una vez gastado, ya no vuelve. Manejar el exceso de información requiere volver a establecer los límites que ha destruido la tecnología. Por lo tanto:
Reconoce los síntomas: Si te comunicas con gente todo el día pero sigues sintiéndote solo, es muy probable que la tecnología esté dominando tu vida. Ve adentrándote poco a poco: desconéctate durante cortos periodos de tiempo, y verás que no pasa nada. ¡El engranaje industrial sigue su ritmo! ¡No te tiene en cuenta! Recuerda que tú eliges: las personas que piensan que tienen que estar disponibles las veinticuatro horas del día, o se creen más importantes de lo que son o exageran el control que otros tienen sobre ellos. Márcate unos límites: reduce el número de correos electrónicos y mensajes instantáneos. ¿De verdad necesitas mandar tantos e-mails de información sobre lo mismo? Da instrucciones claras: informa a las personas de que responderás a sus correos en momentos determinados del día y hazles saber cómo contactar contigo si necesitan una respuesta urgente. Haz una lista de tareas. De esa manera, si eres interrumpido volverás a retomar el hilo con más rapidez. Cíñete a un horario. Entrar y salir del ordenador es la típica interrupción que te impones a ti mismo. Haz un balance de situación y antes de seguir navegando por la red, pregúntate: ¿Debería estar haciendo esto ahora?
Cuando estás siempre haciendo varias cosas al mismo tiempo, puedes pasar por alto asuntos importantes. Preguntaron a cierto abogado que negoció un contrato fabuloso a favor de su cliente la clave de su logro. Éste respondió: “Yo era la única persona en esa reunión que no pasé el tiempo mandando mensajes de texto”. Un investigador renombrado opina que “hemos entrenado nuestros cerebros para revolotear constantemente alrededor del universo de mensajes y de información, buscando pequeños impulsos de emoción. Picando aquí y allá constantemente, nunca profundizamos demasiado antes de pasar a la próxima distracción” lo que incrementa nuestro grado de tensión de manera que sólo ahora empezamos a entender. Otro experto del tema se expresa así: “Recibimos más información en 72 horas de la que nuestros padres recibían en un mes, y no muchos tienen la capacidad de procesarla. Reciben continuamente nueva información y son incapaces de reciclar la que tienen acumulada, sin decidirse a hacer nada con ella”.
¿Cuándo fue la última vez que disfrutaste de un buen momento ininterrumpido de descanso? ¿Lo recuerdas? Estamos tan condicionados por los resultados que a menos que estemos haciendo algo que pueda cuantificarse, pensamos que es una pérdida de tiempo. Pero la realidad es que necesitas tiempo fuera de la avalancha implacable de información para poder poner tus pensamientos en orden, reflexionar y recargar las pilas. Jesús también tenía que cumplir unas obligaciones, gente a la que ministrar, unos discípulos que dependían de Él y poco tiempo para hacerlo. No obstante, “Él se apartaba a lugares desiertos para orar” (Lucas 5:16). Dado que “el siervo no es mayor que su señor”, ¿crees que a ti no te afecta lo anterior? ¿Eres más sabio que Él? ¿O más espiritual? Jesús dijo: “Venid” aparte y descansad un poco (Marcos 6.31); porque si no te apartas y descansas, te vendrás abajo.




UN ENCUENTRO CON LA PALABRA

REFLEXION
¡Qué flojera!


Carlos era un joven cristiano que anhelaba ingresar a una universidad de prestigio. Él había orado muchas veces por sus estudios por lo que estaba seguro de su ingreso.
Se aproximaba la fecha para que rindiera su examen y él, lamentablemente, no se ocupaba de estudiar. A pesar de que sus padres, familiares y amigos le habían exigido que dedique un tiempo importante para prepararse, Carlos se empecinó en creer que las buenas notas caerían como bendición del cielo por su oración.
Lo lamentable fue cuando llegó el momento del examen, como no había estudiado, no pudo responder de manera satisfactoria y, por lo tanto, su calificación fue la más baja de todos los estudiantes. Aprendió que Dios le había dado todas las capacidades para lograr sus metas, pero él no las había aprovechado.
Ve a la hormiga, oh perezoso, mira sus caminos, y sé sabio; La cual sea sin capitán teniendo, ni gobernador, ni señor, prepara en el verano su comida, Y recoge en el Tiempo de la siega su mantenimiento. Proverbios 6:6-8
La palabra de Dios nos dice que seamos sabios y tomemos como modelo a las hormigas, que sin tener un capitán o alguien que las dirija trabajan por su alimento y se preparan para el tiempo difícil.
En diferentes partes de la Biblia podemos observar que a Dios no le agrada la flojera u holgazanería. Muchos piden al Señor un trabajo, pero esperan que alguien toque su puerta y les diga que desde mañana empieza a trabajar. Otros piden ser grandes artistas pero no dedican tiempo para estudiar o perfeccionar su talento.
Desean ser hombres como Moisés y Elías, que mostraron tener el respaldo de Dios por los milagros que hacían, pero no pueden estar ni una hora en la presencia de Dios en oración o estudiando su palabra.
¡La verdad es que si quieres ser bendecido, tienes que esforzarte! Dios te ha dado todas las capacidades para lograr grandes metas. Él no educa hijos flojos sino sabios. Por tanto, ¿Hasta cuándo vas a dormir? ¡Levántate y ve por tus sueños! Esfuérzate y sé valiente, porque el Señor irá contigo.



Shirley Chambi
CVCLAVOZ

martes, 1 de marzo de 2016

JEREMIAS 30:18-19 PROMESA DELIBERACION

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Jeremías 30:18-19 La Biblia de las Américas (LBLA)

Promesa de liberación



30 Palabra que vino a Jeremías de parte del Señor, diciendo: Así dice el Señor, Dios de Israel: “Escribe en un libro todas las palabras que te he hablado. “Porque, he aquí, vienen días”, —declara el Señor— “cuando restauraré el bienestar[a] de mi pueblo, Israel y Judá.” El Señor dice: “También los haré volver a la tierra que di a sus padres, y la poseerán.”
Estas son las palabras que el Señor habló acerca de Israel y de Judá:Porque así dice el Señor:
“He oído voces[b] de terror,
de pánico, y no de paz.
“Preguntad ahora, y ved
si da a luz el varón.
¿Por qué veo a todos los hombres
con las manos sobre sus lomos, como mujer de parto
y se han puesto pálidos todos los rostros?
“¡Ay! porque grande es aquel día,
no hay otro semejante a él;
es tiempo de angustia para Jacob,
mas de ella será librado.
“Y acontecerá en aquel día” —declara el Señor de los ejércitos— “que quebraré el yugo de su[c] cerviz y romperé sus[d] coyundas, y extraños no lo esclavizarán más, sino que servirán al Señor su Dios, y a David su rey, a quien yo levantaré para ellos.
10 “Así que tú no temas, siervo mío Jacob” —declara el Señor
“ni te atemorices, Israel;
porque he aquí, te salvaré de lugar remoto,
y a tu descendencia[e] de la tierra de su cautiverio.
Y volverá Jacob, y estará tranquilo
y seguro, y nadie lo atemorizará.
11 “Porque yo estoy contigo” —declara el Señor— “para salvarte;
pues acabaré con todas las naciones entre las que te he esparcido,
pero no acabaré contigo,
sino que te castigaré con justicia;
de ninguna manera te dejaré sin castigo.”
12 Porque así dice el Señor:
“Incurable es tu quebranto,
y grave tu herida.
13 No hay quien defienda tu causa;
para una llaga hay cura,
pero no hay mejoría para ti.
14 “Todos tus amantes te han olvidado,
ya no te buscan;
porque con herida de enemigo te han herido,
con castigo de hombre cruel,
por lo grande de tu iniquidad
y lo numeroso de tus pecados.
15 “¿Por qué gritas a causa de tu quebranto?
Tu dolor es incurable.
Por lo grande de tu iniquidad
y lo numeroso de tus pecados,
te he hecho esto.
16 “Por tanto, todos los que te devoran serán devorados,
y todos tus adversarios, todos ellos, irán al cautiverio;
todos los que te saquean serán saqueados,
y a todos los que te despojan los daré al despojo.
17 “Porque yo te devolveré la salud[f],
y te sanaré de tus heridas” —declara el Señor
“porque te han llamado desechada, diciendo:
‘Esta es Sion, nadie se preocupa por ella[g].’”
18 Así dice el Señor:
“He aquí, restauraré el bienestar[h] de las tiendas de Jacob,
y tendré misericordia de sus moradas;
será reedificada la ciudad sobre sus ruinas,
y el palacio se asentará como estaba.
19 “Saldrá de ellos canto de acción de gracias
y voz de los que se divierten;
los multiplicaré y no disminuirán,
los honraré y no serán menospreciados.
20 “Y serán sus hijos como antes,
su congregación delante de mí será confirmada,
y castigaré a todos sus opresores.
21 “Será su guía uno de ellos,
su gobernante de en medio de ellos[i] saldrá,
y lo haré acercarse y él se llegará a mí;
porque ¿quién se atrevería a arriesgar su vida[j] para llegarse a mí?” —declara el Señor.
22 “Y vosotros seréis mi pueblo,
y yo seré vuestro Dios.”
23 He aquí, la tempestad del Señor
con furor ha salido;
una tempestad devastadora[k]
descargará sobre la cabeza de los malvados.
24 La ardiente ira del Señor no se aplacará
hasta que haya hecho y cumplido
los propósitos de su corazón;
en los postreros días entenderéis esto.




UN ENCUENTRO CON LA PALABRA
REFLEXION
¿Cómo Buscar La Reconciliación Según La Biblia?
Publicado por: Devocionales en Preguntas y Respuestas Cristianas, Respuestas Cristianas 0


“SI UN CREYENTE PECA CONTRA TI, HÁBLALE EN PRIVADO Y HAZLE VER SU FALTA…” (Mateo 18:15 NTV)
Tras explicar el mandamiento que dice “Honra a tu padre y a tu madre…” (Éxodo 20:12), un maestro de escuela dominical preguntó a la clase de niños de seis años ‘¿Hay algún mandamiento que nos enseñe cómo tratar a nuestros hermanos?’ Sin titubear, un niñito respondió “No matarás” (Éxodo 20:13). En serio, ¿Por qué Jesús insistió tanto en que nos reconciliáramos con nuestros hermanos en la fe en lugar de dejar que las disputas sean como heridas infectadas? Lo consideró tan importante que nos dio un plan de tres partes para tratar esos asuntos:
Primero, ve a la persona en privado.
Segundo, toma contigo dos o tres testigos para que se confirme lo que se ha dicho.
Tercero, si esas dos acciones no consiguen la reconciliación en la relación, llévalo a los líderes de la iglesia.
Sin embargo si lees esos versículos sin tener en cuenta también los siguientes te perderás la esencia del mensaje de Jesús al respecto.
Él añadió: “ Otra vez os digo que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra acerca de cualquier cosa que pidan, les será hecho por mi Padre que está en los cielos, porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (Mateo 18:19-20). Cuando buscamos la reconciliación y vivimos en unidad ocurren dos cosas maravillosas:
a) Podemos orar con confianza y obtener las respuestas que necesitamos.
b) Experimentamos la presencia y la paz de Dios, algo imposible si hay asuntos pendientes.
Así que si quieres caminar en la bendición de Dios hoy busca la reconciliación.
“… RECONCÍLIATE PRIMERO CON TU HERMANO, Y ENTONCES … PRESENTA TU OFRENDA” (Mateo 5:24)
¿Estás a malas con alguien? ¿Es algo que te redarguye de continuo, te roba la paz y te afecta en el desempeño de tus funciones? Esto es lo que Jesús dijo que deberías hacer: “Si traes tu ofrenda al altar y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar y ve, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces vuelve y presenta tu ofrenda” (Mateo 5:23-24). A lo mejor dices ‘Estoy esperando que la persona venga a mí’. ¿Qué pasa si no viene? Jesús te pide hoy ‘Vete y reconcíliate’. Eso requiere humildad y es arriesgado, porque tal vez no recibas la respuesta esperada. ¿Por qué no dijo Jesús ‘Espera un poco hasta que cambie la situación’? Porque si dejas que las cosas se acumulen acabarás explotando y sacando toda la munición, todo lo que te molesta de la persona desde hace 10 años; o bien podrías decidir “aparcar el asunto” solo por un tiempo.
La Biblia nos amonesta: “Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo” (Efesios 4:26-27). El enemigo quiere heriros a los dos creando una brecha de separación entre vosotros; ¿le vas a dejar que lo haga? ¿Qué pasa si ganas el argumento pero la otra persona se va herida y molesta? ¿Qué es más importante, tener razón o preservar la relación? Por el amor de Dios, y por tu propio bien, perdona, pasa por alto la ofensa y sigue adelante con tu vida. Lo que aquí está en juego es tu don. Si quieres que Dios te use y te bendiga no esperes, busca la reconciliación.


UN ENCUENTRO CON LA PALABRA
REFLEXION
Jesús llora cuando lloras


“Jesús entonces, al verla llorando, y a los judíos que la acompañaban, también llorando, se estremeció en espíritu y se conmovió.” Juan 11:33 (RVR1960)
Este versículo muestra que Jesús no es inmune al dolor de sus hijos. Cuando Jesús llegó a Betania su amigo Lázaro ya estaba muerto. Lo habían enterrado cuatro días antes. Y cuando la hermana del difunto salió al encuentro de Jesús se postró delante de Él. “Jesús entonces, al verla llorar, se estremeció en espíritu y se conmovió”
Jesús sabía que levantaría a Lázaro de entre los muertos; sin embargo, Él lloró junto con María y los demás. Así es el Señor, llora con todos aquellos que lloran, con cada madre o padre que derrama lágrimas en las noches por su hijo pródigo o su hija rebelde. Llora con cada pecador que se arrepiente, con cada hijo (a) que tiene el corazón dolido.
Si en este momento estás atravesando momentos difíciles en tu vida y hay un dolor profundo en tu corazón, quiero que sepas que no estás solo ni sola en esto, Jesús, nuestro Rey de reyes y Señor de señores está contigo y no te abandonará. Su presencia, el Espíritu Santo, está ahí para consolarte y fortalecerte.
La Biblia nos dice que: “Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran” Romanos 12:15. No podemos pensar que Jesús podía hacer menos de lo que nos manda hacer. ¡Qué maravilloso es saber que Jesús llora con nosotros en todos nuestros dolores!
Tenemos un Dios lleno de amor que no nos abandona en ningún momento. “Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados”. Mateo 5:5



Diego Jora
CVCLAVOZ