martes, 8 de marzo de 2016

LUCAS 17 :15-16 LOS DIEZ LEPROSOS

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Lucas 17:15-16 La Biblia de las Américas (LBLA)

Los diez leprosos

11 Y aconteció que mientras iba camino a Jerusalén, pasaba entre[i]Samaria y Galilea, 12 y al entrar en cierta aldea, le salieron al encuentro diez hombres leprosos, que se pararon a distancia, 13 y alzaron la voz, diciendo: ¡Jesús, Maestro! ¡Ten misericordia de nosotros! 14 Cuando El los vio, les dijo: Id y mostraos a los sacerdotes. Y sucedió que mientras iban, quedaron limpios. 15 Entonces uno de ellos, al ver que había sido sanado, se volvió glorificando a Dios en alta voz. 16 Y cayó sobre su rostro a los pies de Jesús[j], dándole gracias; y éste era samaritano.17 Respondiendo Jesús, dijo: ¿No fueron diez los que quedaron limpios? Y los otros nueve, ¿dónde están? 18 ¿No hubo ninguno que regresara[k] a dar gloria a Dios, excepto este extranjero? 19 Y le dijo: Levántate y vete; tu fe te ha sanado[l].



UN ENCUENTRO CON LA PALABRA
REFLEXION
Anhelando El Cielo Según La Biblia
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“…ANHELABAN UNA PATRIA MEJOR, ES DECIR, LA CELESTIAL…” (Hebreos 11:16NVI)
Mel Blanc fue la voz detrás de los personajes de dibujos animados de la Warner Brothers de las series Looney Tunes. Al final de cada episodio Porky Pig salía con la misma despedida: ‘¡Eso es todo, amigos!’ Mel Blanc murió hace unos 27 años. ¿Y sabes lo que su familia puso en su lápida? “¡Eso es todo, amigos!” Pero esto no es todo, como sabemos bien en el fondo de nuestro ser. La Biblia dice que Dios: “…ha puesto eternidad en el corazón del hombre…” (Eclesiastés 3:11). Es un anhelo que nunca desaparece. Por eso los egipcios construyeron las Pirámides y los griegos ponían una moneda de oro debajo de la lengua de los que fallecían, para que pudieran pagar al barquero que los haría cruzar el río Estigia.
Pero nuestro anhelo no es sólo una vida más larga, sobre todo si eso significa que va a ser más tiempo haciendo siempre lo mismo. En una ocasión, un instituto bíblico envió a sus alumnos puerta a puerta a hablar con la gente de temas espirituales. Dos de ellos llamaron a una puerta donde apareció una mamá de tres niños todo azarada, con la aspiradora en una mano y un niño llorando en la otra; además, se le estaba quemando la comida y el cuarto de estar estaba tan sucio y desordenado que hubiera podido considerarse como una “Zona de Siniestro”. ‘¿Está usted interesada en la vida eterna?’, le preguntaron. ‘Sinceramente, no creo que podría aguantarla’ dijo la madre. La verdad es que no queremos más de lo mismo. Queremos que los que está mal aquí esté bien allá, que se acabe el sufrimiento; queremos aire limpio, trabajos gratificantes, políticos honrados, conciencias limpias, belleza inagotable y el fin de la soledad y de las guerras. En otras palabras, queremos el Cielo. Y la gran noticia es que si Cristo es tu Salvador, ¡allí es donde irás cuando mueras!
ANHELABAN UNA PATRIA MEJOR, ES DECIR, LA CELESTIAL (Hebreos 11:16NVI)
En los siglos XVI y XVII floreció un tipo de arte cristiano que consistía en cuadros de objetos diarios de belleza: un jarrón con flores, una mandolina, un aparador con fruta. Pero en alguna parte del cuadro, medio escondido, figuraban siempre dos recordatorios de la brevedad de la existencia humana: una calavera y un reloj de arena. Se les llamó a esas pinturas vanitas. Esta palabra proviene del pasaje de Eclesiastés que dice: “Vanidad de vanidades, todo es vanidad” Generación va y generación viene (Eclesiastés 1:2,4). No se introdujeron los símbolos de la calavera y el reloj de arena para fomentar lo macabro; eran sencillamente un recordatorio de que toda posesión y todo logro que tenemos son temporales y por ende, no dignos de nuestra devoción. Estos símbolos pretendían prepararnos para el momento en que tendremos que encontrarnos con Dios; allí se sopesarán el significado y el valor de nuestras vidas y se nos dará nuestra recompensa eterna.
Al apóstol Pablo no le asustaba hablar de la muerte, sobre todo de la suya: “Para mí el vivir es Cristo y el morir, ganancia” (Filipenses 1:21). El obispo del siglo XVII Jeremy Taylor escribió: “Puesto que nuestra morada no es de este mundo, siendo nuestro paso por él tan efímero, debemos buscar en otra parte una ciudad donde habitar, un lugar en otra patria donde poner nuestra morada, donde Dios sea los muros y los cimientos, donde encontremos descanso, o de lo contrario, no descansaremos jamás”. Pablo no fue el único que anheló el Cielo, también los patriarcas y los héroes del Antiguo Testamento lo hicieron. “En la fe murieron todos éstos” eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra “que buscaban una patria” esto es, celestial (Hebreos 11:13-16). ¡Qué futuro tan maravilloso nos espera!



UN ENCUENTROP CON LA PALABRA
REFLEXION
¡Ven!


Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Volveos a mí, dice Jehová de los ejércitos, y yo me volveré a vosotros, ha dicho Jehová de los ejércitos. Zacarías 1:3
Paul Washer menciona: “Dios siempre está llamando a que su pueblo se acerque a su presencia. Pero por el contrario, satanás les está diciendo: No pueden ir, mírate, sabe lo que has hecho, lo vil que eres, Él conoce la indiferencia de tu corazón, no vayas. Esas son palabras de un mentiroso, pero lamentablemente a menudo le creen, porque es tan difícil creerle a Dios con respecto a su amor, porque su amor es maravilloso. ¿Sabes cuál es el mayor acto de fe para un cristiano? Es verse al espejo de la palabra de Dios, ver todas tus fallas, y entonces creer por fe que Dios te ama tanto como dice que te ama. Es fe, ya que tienes que creer en algo que no has visto en ninguna parte del mundo, porque nadie es como Dios y nadie ama como Él.”
A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche. ¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan, y vuestro trabajo en lo que no sacia? Oídme atentamente, y comed del bien, y se deleitará vuestra alma con grosura.
Inclinad vuestro oído, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma; y haré con vosotros pacto eterno, las misericordias firmes a David. Isaías 55:1-3
Cuando Dios te dice que te acerques ¿Acaso no sabe todo acerca de ti? Él está al tanto de todo lo que has hecho y lo que vas a hacer, pero aun así te pide que te acerques. Es posible que te encuentres en necesidad o en pecado, pero quiere escucharte y salvar tu vida.
¿Hace cuánto tiempo no te acercas a Dios con todo tu corazón? En esta oportunidad quiero animarte a No dudar que eres amado. Entiende de una vez lo que hizo la poderosa sangre de Cristo en la cruz. Él no te puede amar más de lo que te ama y tampoco menos ¡Te ama con todo su ser! Por eso dio su vida por ti. Acércate ahora mismo y recuerda que eres profundamente amado.
Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. Isaías 55:6



Shirley Chambi
CVCLAVOZ

lunes, 7 de marzo de 2016

SALMO 69:30 ORACION DEL JUSTO PERSEGUIDO

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Salmos 69:30 La Biblia de las Américas (LBLA)

Oración del justo perseguido

Para el director del coro; según Sosanim[a]. Salmo de David.

69 Sálvame, oh Dios,
porque las aguas me han llegado hasta el alma.
Me he hundido en cieno profundo, y no hay donde hacer pie;
he llegado a lo profundo de las aguas, y la corriente me anega.
Cansado estoy de llorar; reseca está mi garganta;
mis ojos desfallecen mientras espero a mi Dios.
Más que los cabellos de mi cabeza son los que sin causa me aborrecen;
poderosos son los que quieren destruirme[b],
sin razón son mis enemigos,
me hacen[c] devolver aquello que no robé.
Oh Dios, tú conoces mi insensatez,
y mis transgresiones no te son ocultas.
¡No se avergüencen de mí los que en ti esperan, oh Señor, Dios[d]de los ejércitos!
¡No sean humillados[e] por mí los que te buscan, oh Dios de Israel!
Pues por amor de ti he sufrido vituperio;
la ignominia ha cubierto mi rostro.
Me he convertido en extraño para mis hermanos,
y en extranjero para los hijos de mi madre.
Porque el celo por tu casa me ha consumido,
y los vituperios de los que te injurian han caído sobre mí.
10 Cuando lloraba afligiendo con ayuno mi alma,
eso se convirtió en afrenta para mí.
11 Cuando hice de cilicio mi vestido,
me convertí en proverbio para ellos.
12 Hablan de mí los que se sientan a la puerta,
y soy la canción[f] de los borrachos.
13 Pero yo elevo a ti mi oración, oh Señor, en tiempo propicio;
oh Dios, en la grandeza de tu misericordia,
respóndeme con tu verdad salvadora[g].
14 Sácame del cieno y no dejes que me hunda;
sea yo librado de los que me odian, y de lo profundo de las aguas.
15 No me cubra la corriente de las aguas,
ni me trague el abismo,
ni el pozo cierre sobre mí su boca.
16 Respóndeme, oh Señor, pues buena es tu misericordia;
vuélvete a mí, conforme a tu inmensa compasión,
17 y no escondas tu rostro de tu siervo,
porque estoy en angustia; respóndeme pronto.
18 Acércate a mi alma y redímela;
por causa de mis enemigos, rescátame.
19 Tú conoces mi afrenta, mi vergüenza y mi ignominia;
todos mis adversarios están delante de ti.
20 La afrenta ha quebrantado mi corazón, y estoy enfermo;
esperé compasión, pero no la hubo;
busqué consoladores, pero no los hallé.
21 Y por[h] comida me dieron hiel[i],
y para mi sed me dieron a beber vinagre.
22 Que la mesa[j] delante de ellos se convierta en lazo,
y cuando estén en paz[k], se vuelva una trampa.
23 Núblense sus ojos para que no puedan ver,
y haz que sus lomos tiemblen continuamente.
24 Derrama sobre ellos tu indignación,
y que el ardor de tu ira los alcance.
25 Sea desolado su campamento,
y nadie habite en sus tiendas.
26 Porque han perseguido al que ya tú has herido,
y cuentan del dolor de aquellos que tú has traspasado.
27 Añade iniquidad a su iniquidad,
y que no entren en tu justicia.
28 Sean borrados del libro de la vida,
y no sean inscritos[l] con los justos.
29 Pero yo estoy afligido y adolorido;
tu salvación, oh Dios, me ponga[m] en alto.
30 Con cántico alabaré el nombre de Dios,
y con acción de gracias le exaltaré.
31 Y esto agradará al Señor más que el sacrificio de un buey,
o de un novillo con cuernos y pezuñas.
32 Esto han visto[n] los humildes y se alegran.
Viva vuestro corazón, los que buscáis a Dios.
33 Porque el Señor oye a los necesitados,
y no menosprecia a los suyos que están presos.
34 Alábenle los cielos y la tierra,
los mares y todo lo que en ellos se mueve.
35 Porque Dios salvará a Sion y edificará las ciudades de Judá,
para que ellos moren allí y la posean.
36 Y la descendencia[o] de sus siervos la heredará,
y los que aman su nombre morarán en ella.




LUN ENCUENTRO CON LA PALABRA
REFLEXION
Míralos Bien Otra Vez Según La Biblia
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“…DE AQUÍ EN ADELANTE A NADIE CONOCEMOS SEGÚN LA CARNE…” (2 Corintios 5:16)
¿Qué quiso decir Pablo cuando escribió “…De aquí en adelante a nadie conocemos según la carne…”? Sencillamente lo siguiente: en lugar de centrarte en las faltas y los defectos de los demás creyentes intenta verlos como espíritus regenerados en cuerpos no regenerados. Han sido hechos justos en Dios por medio de Cristo (véase 2 Corintios 5:21), y por lo tanto tienen el potencial de alcanzar grandes cosas. Por supuesto que cuando se trata de entablar relaciones o amistades debes discernir bien. Las personas no apropiadas pueden herirte y las apropiadas pueden ayudarte. Pero no te corresponde a ti ir por ahí vetando a nadie basado en el conocimiento limitado que tienes de ellos. Si pudieras verlos a través de los ojos de Dios y supieras los planes de Dios para sus vidas tal vez serías menos crítico y más halagador.
En lugar de mirarlos por encima del hombro míralos como superiores. Así invertirás tiempo, amor y energía en ellos. ¿Por qué? Porque Dios cumple siempre la ley de la reciprocidad: “…El bien que cada uno haga, ése recibirá del Señor…” (Efesios 6:8). Nos damos por vencidos con las personas porque no vemos lo que Dios ve ni entendemos lo que está haciendo. Dios observa lo que Él colocó en tu interior, algo que tú no puedes ver. Y Él no ha acabado todavía con ellos, así que guárdate el juicio y la crítica. ¿Qué pensarías si Dios te hubiera desechado a causa de los errores que has cometido? En lugar de ver lo peor de la gente, busca lo mejor. Y cuando lo encuentres, nútrelo e intenta que salga a la luz. En otras palabras: dales una segunda mirada.
“MIRÁIS LAS COSAS SEGÚN LA APARIENCIA” (2 Corintios 10:7)
Pablo deja claro que hay cualidades que todavía no hemos descubierto o discernido en las personas que nos rodean. La mayoría de nuestras conclusiones se basan en información limitada y a menudo imperfecta. Dios vio cualidades en David que su propia familia no reconocía. Para ellos era simplemente un pastorcillo. De hecho, cuando apareció en el frente de batalla y se ofreció para luchar contra Goliat, su hermano mayor Eliab le pidió que se volviera a casa y que se ocupara de sus tareas. Pero unas horas más tarde David mató a Goliat y su nombre se hizo famoso en Israel. Los hermanos de José se ofendieron por el sueño que Dios le había dado y por gozar del favor de su padre. No obstante, llegó a ser primer ministro de Egipto y acabó cuidando de toda su familia durante una época de hambruna.
Lo que se puede aprender de todo esto es que debemos tener cuidado con cómo tratamos a las personas que nos irritan. Aprendamos a pasar por alto las apariencias. ¿Te acuerdas de Rut, una campesina que recogía cebada y que acabó convirtiéndose en la esposa del jefe? Quizá un día alguien así te firme la nómina, así que bendícela y trátala bien. Y aprende a ver más allá de la distracción de la belleza. Acuérdate de Ester y del necio Amán, quien menospreció a la hermosa muchacha que se sentaba junto al rey. Ella sabía algo que él desconocía: tenía acceso divino a la información que salvaría a su pueblo y ocasionaría el final de Amán. Sólo fue cuestión de tiempo. Conclusión: Nunca sabes plenamente lo que sucede en la mente de los demás, así que no te apresures a desecharlos. Míralos bien otra vez.
“…EL SEÑOR NO MIRA LO QUE MIRA EL HOMBRE…” (1 Samuel 16:7)
Mira bien otra vez esa situación que no entiendes.
Imagínate a María, la madre virgen de Jesús a punto de dar a luz al Hijo de Dios, quien un día redimirá al mundo. Necesita un lugar en el que pasar la noche. Hay quien tiene la oportunidad de su vida pero, tristemente, consta en la Biblia que “no había lugar para ellos en el mesón” (Lucas 2:7). La oportunidad llama a la puerta, pero los mesoneros están demasiado ocupados para abrir la puerta y aprovecharla.
Mira bien otra vez a esa situación apremiante. Imagínate a un chico entre la multitud siguiendo a Jesús. ¿Lo ves en un rincón? Mira otra vez. La cesta de su almuerzo contiene cinco panecillos y dos peces, lo justo para dar de comer a una persona. Andrés le pregunta a Jesús: “¿Qué es esto para tantos?” (Juan 6:9). Aun así, el Señor lo bendice y eso fue más que suficiente para dar de comer a cinco mil personas. Como dice la canción “Si tuvieras fe como un grano de mostaza…”.
Mira otra vez al enemigo que parece inmutable. Saulo de Tarso te está atacando. ¿Por qué? Porque todavía no ha llegado a tener ese encuentro con Jesús en el camino a Damasco que le cambiará la vida. Todavía no le ha revelado Dios lo que a ti sí y se apasiona por las causas equivocadas. No contrataques y tampoco lo des por caso perdido. Dios está a punto de hacer cosas grandes por él y a través de él. La gente pocas veces es como parece a priori y con el tiempo casi todos cambian. Cuando Dios empieza a obrar en la vida de tus conocidos, estos pueden dar un giro de 180 grados, a veces hasta de forma inmediata.





UN ENCUENTRO CON LA PALABRA
REFLEXION
Vive sabiamente


Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella. Génesis 3:6 (RVR1960)
El enemigo siempre llamará nuestra atención y nos tentará con cosas que sean agradables a nuestra vista, nunca actuará de manera contraria; por esa razón no podemos estar desprevenidos porque eso podría costarnos la vida e incluso nuestra salvación. Al igual que un soldado que está en la guerra, debemos permanecer firmes y alertas todo el tiempo, vestidos con la armadura de Dios (Efesios 6:10-18) para desviar cualquier ataque y proteger a los que nos rodean en vez de exponerlos al peligro y ser causantes para que pequen.
Porque no tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que ha sido tentado en todo de la misma manera que nosotros, aunque sin pecado. Hebreos 4:15 (NVI)
Todos los días tenemos que pedirle al Espíritu Santo que renueve nuestros pensamientos y fuerzas para enfocarnos en hacer la voluntad de Dios y no apartarnos de Él por ningún motivo. Necesitamos pedirle a nuestro Señor Jesús que nos ayude a reflejar su carácter en todo momento y lugar, para obtener la victoria sobre todas las pruebas que nos toque enfrentar.
Esfuérzate por ser un hijo(a) de Dios que lo ame, tema y obedezca; que viva de tal manera que agrade su corazón.




Brisna Bustamante
CVCLAVOZ

viernes, 4 de marzo de 2016

LUCAS 18:11 PARABOLA DEL FARISEO Y EL PUBLICANO

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Lucas 18:11 La Biblia de las Américas (LBLA)

Parábola del fariseo y el publicano



Refirió también esta parábola a unos que confiaban en sí mismos como justos, y despreciaban a los demás: 10 Dos hombres subieron al templo a orar; uno era fariseo y el otro recaudador de impuestos[d]. 11 El fariseo puesto en pie, oraba para sí de esta manera: “Dios, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: estafadores, injustos, adúlteros; ni aun como este recaudador de impuestos. 12 “Yo ayuno dos veces por semana; doy el diezmo de todo lo que gano.” 13 Pero el recaudador de impuestos, de pie y a cierta distancia, no quería ni siquiera alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: “Dios, ten piedad de[e] mí, pecador.” 14 Os digo que éste descendió a su casa justificado pero aquél no; porque todo el que se ensalza será humillado, pero el que se humilla será ensalzado.


LUN ENCUENTRO CON LA PALABRA
REFLEXION
Trabaja En El Nombre De Jesús
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“Y TODO LO QUE HACÉIS, SEA DE PALABRA O DE HECHO, HACEDLO TODO EN EL NOMBRE DEL SEÑOR JESÚS” (Colosenses 3:17)
Escribe John Ortberg: “Todos trabajamos. Todos creamos valor”de eso se trata el trabajo. ¿Pero cómo sería si lo hiciéramos en el nombre de Jesús? En primer lugar, el trabajo se convertiría en algo que haríamos junto con Él. No estás destinado a trabajar solo. Por ello, saca mañana un tiempo antes de comenzar la jornada laboral, cuando te vayas a sentar delante de la mesa de trabajo en tu despacho o delante del ordenador en tu casa, e invita a Jesús a que trabaje contigo. Dile así: “Hoy no voy a trabajar solo”. Y a lo largo del día cuando tengas que resolver un problema difícil, pídele que te ayude. Si tienes que tomar una decisión importante, pídele sabiduría “y luego escucha y sé abierto a su respuesta. Cuando se te vayan acabando las energías, pídele que te dé nuevas fuerzas. Cuando te des cuenta de que tu actitud se está volviendo negativa, pídele que vuelva a dirigir tu corazón”.
Pon una señal visible en tu mesa de trabajo o en la pared que sirva de recordatorio de que hoy Jesús y tú estáis trabajando juntos. Cada dos o tres horas, haz una pausa de dos o tres minutos y agradécele su ayuda.
Entrégale tus preocupaciones, pídele su energía. Todo momento es una oportunidad de estar con Jesús. Cuando se te olvida- y se te va a olvidar cuando te metas en problemas, que seguro lo harás, recuerda esta regla importante: ¡no seas demasiado duro contigo mismo! Cada momento es una nueva oportunidad. Y Dios sigue enviándotelas. Así es la gracia. Toda tu jornada laboral de hoy es una nueva oportunidad de estar con Él.


UN ENCUENTRO CON LA PALABRA

REFLEXION
Quédate quieto


En ocasiones, debido a los problemas no somos capaces de ver claramente, tenemos una percepción muy limitada de las cosas.
Una historia relata que un barco a vapor costero que se dirigía a Nueva York, cierta noche se vio rodeado de tan espesa niebla que hubo que parar, echar el ancla y aguardar la mañana.
Cuando al amanecer se disipó la niebla, se vio rodeado de multitud de barcos grandes y pequeños. Si se hubiera movido, de seguro habría ocurrido una catástrofe.
Lo mismo sucede con nuestras vidas cuando sentimos que las circunstancias nos abruman, que los problemas limitan nuestra visión y empezamos a desesperar porque no vemos una salida y no tenemos idea de a dónde dirigirnos. Es justamente ahí, cuando la niebla es más densa, que debemos detenernos y estar quietos, permitiendo que sea Dios quien tome el control porque seguir avanzando podría ser desastroso.
“Estad quietos, y conoced que yo soy Dios; Seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra”. Salmos 46:10 (RVR1960)
A veces Dios permite que una densa niebla nos rodee para que aprendamos a confiar y descansar en Él. Quizás Dios ha querido mostrarte su amor y misericordia hacia tu vida durante mucho tiempo y no se los has permitido pensando que eres autosuficiente.
Es tiempo de descansar en Él, ya no pelees más, entrégale tus batallas a Dios porque Él nunca ha perdido ni lo hará; ¡Tu victoria está asegurada!


Ana María Frege Issa
CVCLAVOZ