martes, 9 de febrero de 2016

SALMO 28:7 SUPLICA Y ACCION DE GRACIAS

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Salmos 28:7 La Biblia de las Américas (LBLA)
Súplica y acción de gracias



Salmo de David.
28 A ti clamo, oh Señor;
roca mía, no seas sordo para conmigo,
no sea que si guardas silencio hacia mí,
venga a ser semejante a los que descienden a la fosa.
Escucha la voz de mis súplicas cuando a ti pido auxilio;
cuando levanto mis manos hacia el lugar santísimo de tu santuario.
No me arrastres con los impíos
ni con los que obran iniquidad,
que hablan de paz con su prójimo,
mientras hay maldad en su corazón.
Dales conforme a su obra y según la maldad de sus hechos;
dales conforme a la obra de sus manos;
págales[a] su merecido.
Porque no tienen en cuenta los hechos del Señor
ni la obra de sus manos,
El los derribará y no los edificará.
Bendito sea el Señor,
porque ha oído la voz de mis súplicas.
El Señor es mi fuerza y mi escudo;
en El confía mi corazón, y soy socorrido;
por tanto, mi corazón se regocija,
y le daré gracias con mi cántico.
El Señor es la fuerza de su pueblo[b],
y El es defensa salvadora[c] de su ungido.
Salva a tu pueblo y bendice a tu heredad,
pastoréalos y llévalos para siempre.


UN ENCUENTRO CON LA PALABRA · 
REFLEXION
8 Excelentes Formas Para Terminar Tu Sermón
Publicado por: Pastor Carlos Vargas Valdez en Articulos Cristianos 0
Termina con Poder: 8 Excelentes Formas Para Finalizar Tu Sermón


Todo el mundo tiene una opinión sobre sermones. Aquellos de nosotros que tenemos la responsabilidad de predicar frecuentemente siempre estamos buscando la manera más eficaz de conseguir llegar de una manera contundente a los que nos escuchan. La gran mayoría de las personas ¡nos tienen que escuchar frecuentemente! -y muchos tienen opiniones diferentes también, así que deberíamos prestar atención. Casi todos dicen que quieren una conclusión del sermón lo más cercano posible a la introducción, pero sospecho que esto es una broma (mucha gente llega tarde al servicio). Pero igual, por que cualquier persona que se molesta en vestirse y conducir hasta la iglesia y sentarse para escuchar el servicio de adoración quiere que el sermón valga la pena y haga su “obra en ellos.” Por lo tanto, todos tenemos intereses comunes con esto.
La mayoría de los predicadores pasan mucho más tiempo en la introducción que en la conclusión, y creo que eso es un gran error.
Imagine ser una persona que trabaja en ventas y estar todo el tiempo en la planificación para la venta de un producto sin pensar en lo que piensa el cliente sobre el producto. Esta firma esta a punto de quebrar.
La respuesta al sermón es el punto principal del mensaje.
Se supone que el pastor predica para un cambio de vida. Él es quien entrega un mensaje basado en la Palabra del Dios vivo a las personas en gran necesidad de Cristo. Él debe realizar su tarea con respeto y fidelidad, entregar el mensaje cuidadosamente y diligentemente y hacer todo lo que este a su alcance para dirigir el servicio correctamente.
Cuando la gente sale de la casa de Dios, deben saber que han oído del Señor ese día.
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La conclusión de un sermón es una gran parte del mismo, ¿cómo termina el mensaje?.
Así que, ¿cuál sería la mejor manera de concluir un sermón?
Algunos dirían que la mejor manera es sólo decir a la gente: ¡pare de fumar!. ¡Cállese y siéntense!.
Eso parece un poco brusco. Muy duro, incluso.
Todos hemos tomado el pelo al predicador de alguna forma: “se perdió en el mensaje” en su sermón. “Ya he oído esto antes”, dicho esto, hemos sido culpables por esto también.
Pero realmente hay una “manera mejor” para poner fin a un sermón.
Aquí están algunas ideas sobre el tema ….
Puede terminar el sermón intencionadamente, no que se le acaba el tiempo, la energía o la materia. Hacer esto requiere de una planificación. Por lo tanto, debe planificar su conclusión, así y tan a fondo como lo hace su introducción.
Puede terminar el sermón positivamente, no arengando a las personas, pero llamándolos a la fidelidad y el compromiso.
Puede terminar el sermón, mientras que aún está con más ganas, o antes de haber agotado su paciencia y superado su resistencia.
Puede terminar el sermón en serio, no con una broma o alguna referencia tonta. La creatividad funciona mejor en la introducción, pero no tanto en la conclusión.
Puede terminar el sermón de forma natural, sin forzar un punto en el mensaje, si se le olvidó antes, o con algo que se le acaba de ocurrir. Péguese a su bosquejo. Y si se le olvidó algo que quería decir dígalo en el siguiente mensaje, esto lo salvará se lo aseguro.
Puede terminar el sermón de la forma en que comenzó, con una referencia con lo que empezó. Supongamos que comenzó su sermón con una historia. ¿Qué asunto fue el punto principal de historia con que comenzó el mensaje? Ahora, vuelva a ese tema y conduzca a la gente a ese punto del mensaje.
Puede terminar el sermón claramente, poniendo en evidencia lo que está pidiendo a sus oyentes hacer durante el llamado. Como cuestión de hecho, los que hacen el llamado sugieren que es mejor explicar lo que está pidiendo a la gente y hacerlo al menos dos o tres veces en el cuerpo del sermón, para no dejarlo todo solo para el final.
Puede terminar el sermón con prudencia, no virar y llamar a TODO EL MUNDO al altar, por que esto avergüenza algunas personas que no conocen de Dios. Planifíquese, ore por ellos, y prepárese bien.
El predicador dijo a la iglesia, “Mi trabajo es predicar y su trabajo es escuchar. Si ha llegado aquí sin hacer esto antes, por favor, sea paciente y voy a tratar de hacer lo mejor que pueda “.
Eso es lo único que se le pide, pastor. Haga lo mejor que pueda.





UN ENCUENTRO CON LA PALABRA
REFLEXION
No es a tu manera



Un grupo de jóvenes se propuso jugar fútbol en la cancha del colegio donde estudiaron cuando eran adolescentes. La portera viéndolos ingresar, a distancia, empezó gritar e insultarlos para que se fueran. Todos se encontraban molestos y con ganas de ganar la discusión, hasta que uno de los jóvenes tomó el balón y se acercó a la portera, sus amigos pensaron que él tomaría el mando para pelear por su derecho, pero el joven de manera tranquila y respetuosa le dijo: “le pido disculpas por no pedir permiso, éramos estudiantes del colegio y solamente queríamos jugar, si desea podemos retirarnos.” La portera, sorprendida por la actitud del joven le dio la autorización para seguir jugando y se disculpó por confundirlos con personas extrañas.
La palabra de Dios menciona que: “La blanda respuesta quita la ira” (Prov. 15:1) y es en momentos de tensión donde resulta difícil aplicar esta palabra. Usualmente reaccionamos como los jóvenes y queremos “poner en su lugar” a quién nos ha ofendido, pero la realidad es que el resultado fue favorable por uno que actuó sabiamente, y no dominado por sus impulsos. 
Es necesario que él crezca, pero que yo mengue. Juan 3:30 
La mayor parte del tiempo queremos solucionar los conflictos a nuestro modo, sin embargo, esta actitud debería cambiar cuando conocemos a Jesús. Una persona cristiana debe actuar como enseña la Palabra de Dios y “menguar” es decir, disminuir a sí mismo para dar lugar al carácter de Cristo. Entender que si yo no menguo, Jesucristo no va a crecer en mí y por tanto, no podrá obrar en mi vida.
Pablo dijo unas palabras que deberíamos repetir cada vez que tenemos que enfrentar una situación de tensión o cuando debemos resolver un conflicto: “ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí” (Gál. 2:20) Pero qué difícil nos resulta decir “yo muero a lo que soy” cuando nos toca dar la otra mejilla, cuando debemos amar a nuestros enemigos, cuando tenemos que dejar el orgullo a un lado para pedir perdón o perdonar, cuando debemos sujetarnos u obedecer, cuando debemos servir a todos, aunque sepamos que nos pueden traicionar.
El “dejar de ser yo” para que Él crezca dependerá de mí y esta decisión la debo tomar todos los días. Si entiendo que como creyente de Jesús tengo que vivir de acuerdo a su voluntad, entonces mi vida tomará otro rumbo, ¡empezaré a cambiar y seré diferente porque ya no seré yo! ¿Y sabes que es lo mejor? ¡Los resultados serán favorables porque no será a mi manera, si no, a la manera de Dios!




Shirley Chambi
CVCLAVOZ

lunes, 8 de febrero de 2016

NEHEMIAS 12:8,27 SACERDOTES Y LEVITAS

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Nehemías 12La Biblia de las Américas (LBLA)

Sacerdotes y levitas

12 Estos son los sacerdotes y los levitas que subieron con Zorobabel, hijo de Salatiel, y con Jesúa: Seraías, Jeremías, Esdras, Amarías, Maluc, Hatús,Secanías, Rehum, Meremot, Iddo, Gineto, Abías, Mijamín, Maadías, Bilga,Semaías, Joiarib, Jedaías, Salú, Amoc, Hilcías y Jedaías. Estos eran los jefes de los sacerdotes y sus parientes[a] en los días de Jesúa.
Y los levitas eran Jesúa, Binúi, Cadmiel, Serebías, Judá y Matanías, encargado, él y sus hermanos, de[b] los cánticos de acción de gracias.También Bacbuquías y Uni, sus hermanos, estaban frente a ellos en susministerios respectivos. 10 Y Jesúa engendró a Joiacim, y Joiacim engendró a Eliasib, y Eliasib engendró a Joiada, 11 y Joiada engendró a Jonatán, y Jonatán engendró a Jadúa.
12 En los días de Joiacim, los sacerdotes jefes de casas paternas fueron: de Seraías, Meraías; de Jeremías, Hananías; 13 de Esdras, Mesulam; de Amarías, Johanán; 14 de Melicú[c], Jonatán; de Sebanías[d], José; 15 de Harim, Adna; de Meraiot[e], Helcai; 16 de Iddo, Zacarías; de Ginetón[f], Mesulam; 17 de Abías, Zicri; de Miniamín[g] y de Moadías[h], Piltai; 18 de Bilga, Samúa; de Semaías, Jonatán; 19 de Joiarib, Matenai; de Jedaías, Uzi; 20 de Salai[i], Calai; de Amoc, Eber; 21 de Hilcías, Hasabías; de Jedaías, Natanael.
22 En cuanto a los levitas, jefes de casas paternas, fueron inscritos en los días de Eliasib, Joiada, Johanán y Jadúa; también los sacerdotes hasta[j] el reinado de Darío el persa. 23 Los hijos de Leví, jefes de casas paternas, fueron inscritos en el libro de las Crónicas hasta los días de Johanán, hijo de Eliasib. 24 Y los principales de los levitas eran Hasabías, Serebías y Jesúa, hijo de Cadmiel, con sus hermanos frente a ellos, para alabar y dar gracias, según lo prescrito por[k]David, hombre de Dios, sección frente a sección. 25 Matanías, Bacbuquías, Obadías, Mesulam, Talmón y Acub eran porteros que mantenían guardia en los almacenes junto a[l] las puertas. 26 Estos sirvieron en los días de Joiacim, hijo de Jesúa, hijo de Josadac, y en los días de Nehemías, el gobernador, y de Esdras, el sacerdote y escriba.

Dedicación de la muralla

27 En la dedicación de la muralla de Jerusalén buscaron a los levitas de todos sus lugares para traerlos a Jerusalén, a fin de celebrar la dedicación con alegría, con himnos de acción de gracias y con cánticos, acompañados de címbalos, arpas y liras. 28 Y se reunieron los hijos de los cantores del distrito alrededor de Jerusalén, de las aldeas de los netofatitas, 29 de Bet-gilgal y de los campos de Geba y Azmavet, pues los cantores se habían edificado aldeas alrededor de Jerusalén. 30 Y los sacerdotes y los levitas se purificaron; también purificaron al pueblo, las puertas y la muralla.
31 Entonces hice subir a los jefes de Judá sobre la muralla, y formé dos grandes coros[m]; el primero marchaba[n] hacia la derecha, por encima de la muralla, hacia la puerta del Muladar[o]. 32 Y tras ellos iban Osaías y la mitad de los jefes de Judá, 33 con Azarías, Esdras, Mesulam, 34 Judá, Benjamín, Semaías, Jeremías, 35 así como algunos de los hijos de los sacerdotes con trompetas; yZacarías, hijo de Jonatán, hijo de Semaías, hijo de Matanías, hijo de Micaías, hijo de Zacur, hijo de Asaf, 36 y sus parientes[p], Semaías, Azareel, Milalai, Gilalai, Maai, Natanael, Judá y Hananí, con los instrumentos musicales de David, hombre de Dios. Y el escriba Esdras iba delante de ellos. 37 Y a la puerta de la Fuente subieron directamente las gradas de la ciudad de David por la escalera de la muralla, por encima de la casa de David hasta la puerta de las Aguas al oriente.
38 El segundo coro[q] marchaba hacia la izquierda[r], y yo iba tras ellos con la mitad del pueblo por encima de la muralla, pasando por la torre de los Hornos, hasta la muralla Ancha, 39 y por la puerta de Efraín, junto a la puerta Vieja, junto a la puerta del Pescado, y la torre de Hananeel, y la torre de los Cien[s], hasta la puerta de las Ovejas, y se detuvieron en la puerta de la Guardia.40 Luego los dos coros tomaron su lugar en la casa de Dios. También yo, y la mitad de los oficiales conmigo, 41 y los sacerdotes Eliacim, Maasías, Miniamín, Micaías, Elioenai, Zacarías y Hananías, con trompetas, 42 y Maasías, Semaías, Eleazar, Uzi, Johanán, Malquías, Elam y Ezer. Los cantores cantaban[t], con su director Izrahías, 43 y ofrecieron aquel día grandes sacrificios y se regocijaron porque Dios les había dado gran alegría; también las mujeres y los niños se regocijaron; y el regocijo de Jerusalén se oía desde lejos.





UN ENCUENTRO CON LA PALABRA
REFLEXION
¿Cómo Mover La Montaña Según La Palabra de Dios?
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“QUE DIGA A ESTE MONTE: QUÍTATE” (Marcos 11:23)
¿Cómo puedes mover las montañas de tu vida?:
1) Usando la Palabra de Dios.
Satanás tentó a Jesús en el desierto de tres maneras:
a) pon tus necesidades temporales por encima de las espirituales. “Di que estas piedras se conviertan en pan”;
b) usa tu poder por motivos equivocados: “Échate abajo [del pináculo del templo]”;
c) toma el camino fácil, no la cruz: “Todo esto te daré [los reinos del mundo] si “me adorares”. En cada tentación, Jesús venció a satanás diciendo: “Escrito está” (Mateo 4:1-11). Tu arma más potente es la Palabra de Dios: ¡aprende a usarla!
2) Siendo persistente.
Jeremías dijo que la Palabra de Dios es “…como martillo que quebranta la piedra”. (Jeremías 23:29). ¿Nunca te has preguntado porque el martillo puede golpear la roca noventa y nueve veces pero no se hace pedazos hasta el golpe cien? Porque los golpes anteriores la estaban debilitando. Vive en la Palabra de Dios; sigue hablándola sobre tu situación y surtirá efecto.
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3) Perdonando.
Se cuenta de un pastor que preguntó a la congregación:
¿Cuántos aquí están dispuestos a perdonar a vuestros enemigos? Todos levantaron la mano excepto un señor ya de edad. ¿Y usted por qué no? le preguntó el pastor. A lo que el anciano contestó: Porque no tengo ninguno; todos se han muerto. Después de hablar Jesús de la fe que mueve montañas y de la oración eficaz, dijo: “Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas”.(Marcos 11:25).






UN ENCUENTRO CON LA PALABRA
REFLEXION
Él cuida de mí


Las preocupaciones y los afanes de la vida pueden hacer que enfoquemos toda nuestra atención y energías en ellas, sin embargo, ¿Qué pasa cuando te ocupas de las cosas de Dios?
La revista Selecciones Reader’s Digest, publicó la historia de Greg Thomas, quien pasó años con la misma rutina: cuando salía a pasear a sus perros por los caminos rurales de Minnesota, se detenía frente a una iglesia para orar en los escalones.
Pero en mayo del 2009 se enteró de que los intensos dolores de cabeza, oídos y mandíbula que lo habían atormentado en el último año se debían a unos tumores inoperables en la cabeza y el cuello. El cáncer estaba tan avanzado, que los médicos sugirieron a la familia de Greg empezar a preparar el sepelio.
- “Una tarde estaba sentado en la iglesia, encomendándome a Dios, cuando de pronto me fijé en el deterioro del templo. Pensé: Antes de dejar este mundo, Señor, quisiera hacer algo por ti”. Cuenta Greg.Decidió restaurar los muros descascarados, el techo lleno de goteras, los escalones rotos y el piso de madera carcomido. Al día siguiente fue a la iglesia con una propuesta: si le daban una llave de la puerta para que pudiera entrar a orar, él repararía el templo. Les advirtió que el trabajo sería lento porque acababa de pasar por tres ciclos de quimioterapia y 40 sesiones de radioterapia; pesaba 30 kilos menos. A pesar de eso, el patronato aceptó.
Todos los días Greg iba a la iglesia a raspar la pintura y cambiar tablas, y, por increíble que parezca, empezó a recuperar las fuerzas, cuanto más trabajaba en el templo, mejor se sentía; ya ni siquiera necesitaba los fuertes analgésicos que le habían recetado. Conforme Greg seguía restaurando el templo, los estudios médicos revelaban algo asombroso: los tumores estaban reduciéndose.
Cuatro años y veintitrés días después de haberle dado el diagnóstico los médicos le retiraron la sonda de alimentación, que supuestamente usaría de por vida, y le permitieron volver a comer alimentos sólidos. En la actualidad Greg ya no tiene tumores; oficialmente, está en remisión el cáncer y no requiere estudios de seguimiento.
- “Mientras yo restauraba la iglesia, Dios me restauraba a mí”, dice.Justamente eso es lo que sucede cuando nos ocupamos de las cosas de Dios, Él se encarga de nuestras necesidades, concede las cosas que anhelamos, guarda nuestras vidas y protege a los que amamos.
Pero no se trata de hacer las cosas por interés, sino de corazón, por amor, como Greg, quien decidió hacer algo por Dios mientras duraba su vida, no esperando recibir nada a cambio y sin embargo, su salud fue restituida.
Por algo en Mateo 6:33 Jesús hace la siguiente declaración: “Busquen el reino de Dios por encima de todo lo demás y lleven una vida justa, y él les dará todo lo que necesiten” (NTV)
No importa si tu problema es económico, familiar o de salud, permite que Dios se haga cargo de tus preocupaciones, de aquellas cosas te roban fuerzas y tiempo e invierte estos recursos en las cosas de Dios, verás cómo todo toma su lugar y los milagros empiezan a ocurrir.





Ana María Frege Issa
CVCLAVOZ

viernes, 5 de febrero de 2016

1 TIMOTEO 2:1 LLAMADO A LA ORACION

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1 Timoteo 2:1 La Biblia de las Américas (LBLA)

Llamado a la oración




Exhorto, pues, ante todo que se hagan rogativas, oraciones, peticiones yacciones de gracias por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en autoridad[a], para que podamos vivir una vida tranquila y sosegada con toda piedad y dignidad[b]. Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al pleno conocimiento[c] de la verdad. Porque hay un solo Dios, ytambién un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús hombre,quien se dio a sí mismo en rescate por todos, testimonio dado a su debido tiempo[d]. Y para esto yo fui constituido predicador[e] y apóstol (digo la verdaden Cristo[f], no miento) como maestro de los gentiles en fe y verdad. Por consiguiente, quiero que en todo lugar los hombres oren levantando manos santas, sin ira ni discusiones.




UN ENCUENTRO CON LA PALABRA
REFLEXION
¿Cómo Confiar en Dios Cuando No Hay Respuestas?
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LAS COSAS SECRETAS PERTENECEN AL SEÑOR (Deuteronomio 29:29)
Las pérdidas de la vida nos dejan heridos y con interrogantes. El cáncer que se lleva a un padre o madre jóvenes; el divorcio que ataca a una familia feliz; la ruina financiera que da al traste con los planes de jubilación; un hijo que va a la cárcel, o que es asesinado o que se suicida. En esos tiempos surgen preguntas que son difíciles, si no imposibles, de responder. Examinamos una y otra vez las circunstancias, especulamos sobre cada detalle, buscando pistas que le den sentido y que nos ayuden a sobrellevarlo. Nos ponemos en el punto de mira, luego ponemos a otros e incluso a Dios, preguntándonos qué se podría o se debería haber hecho diferente para evitar la tragedia. Vamos a los amigos, a otros creyentes, a los pastores para oír lo que no parecen más que obviedades religiosas y esfuerzos inútiles de paliar nuestro dolor. Cuando no encontramos las respuestas por ninguna parte y Dios está en silencio, ¿qué debemos hacer?
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Aquí hay dos versículos que te ayudarán en tales momentos:
1) “Las cosas secretas pertenecen al Señor, nuestro Dios, pero las reveladas son para nosotros” (Deuteronomio 29:29).
Cuando se trata de entender cosas, nosotros tenemos nuestro ámbito y Dios el suyo. Y el nuestro está limitado por lo que Él decide revelar. Cuando llegas ahí, “confía en el Señor con todo tu corazón y no te apoyes en tu propia prudencia”. (Proverbios 3:5).
2) “Sabemos, además, que a los que aman a Dios, todas las cosas los ayudan a bien”. (Romanos 8:28).
Tal vez Dios te de una explicación o tal vez no. Pero Él es “el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin” (Apocalipsis 22:13), lo que significa que tiene un plan y está haciendo que ese plan redunde en tu bien y en Su gloria. Por ello, ¡confía en Él!



UN ENCUENTRO CON LA PALABRA
REFLEXION
Seguramente es verdad


Recuerdo que un amigo muy querido llegó de visita a la ciudad y me resulta muy gracioso traer a mi memoria el afán que él tenía por cumplir lo que le había dicho a su hijo pequeño. Tiempo atrás le había prometido que le regalaría un juego de mesa.
El niño le insistía mucho y le recordaba a cada momento acerca de su promesa. Muchos le decían al pequeño que tal vez su papá lo había olvidado, pero él en ningún momento dudó de la palabra de su padre, a pesar de que le decían que tal vez no había el dinero suficiente o que ya se había agotado el stock del juego de mesa que él quería, etc.
Ni las palabras, ni las circunstancias hicieron que la fe que el niño le tenía a su papá disminuyeran. Y muy gratamente vio que su padre, una vez que llegó de su viaje, traía consigo ese juguete tan esperado; pero la felicidad que irradiaba el niño, más que ser por la alegría por tener el juego era por saber que su papá no le falló, que recordó su promesa y sobre todo porque su fe no fue defraudada.
Nosotros, al igual que este niño, deberíamos sentirnos siempre seguros de lo que nuestro Padre nos promete diariamente; aunque los problemas, la gente y las circunstancias nos quieren hacer dudar de que Él cumplirá.
“y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos.” Mateo 18:3 (RVR-1960)
¿Por qué no comienzas a creerle a Dios lo que te dice? A diferencia de las personas, Dios no es hombre para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta, por lo que si te ha prometido algo, lo hará sin lugar a dudas.
Has a un lado lo que te haga dudar y empieza a creer como un verdadero niño que si tu papá te lo dijo ten por seguro que es la verdad.




Telma Céspedes
CVCLAVOZ