viernes, 31 de octubre de 2014

AMOS 5:21-23 EXHORTACION AL ARREPENTIMIENTO

Amós 5:21-23 La Biblia de las Américas (LBLA) Exhortación al arrepentimiento 5 Oíd esta palabra que yo pronuncio[a] como lamentación sobre vosotros, casa de Israel. 2 Ha caído, no volverá a levantarse la virgen de Israel; abandonada yace en su tierra, no hay quien la levante. 3 Porque así dice el Señor Dios[b]: La ciudad que sale con mil, se quedará con cien; y la que sale con cien, se quedará con diez, en la casa de Israel. 4 Porque así dice el Señor a la casa de Israel: Buscadme, y viviréis. 5 Pero no busquéis a Betel, ni vayáis a Gilgal, ni paséis a Beerseba; porque ciertamente Gilgal será llevada cautiva, y Betel caerá en desgracia[c]. 6 Buscad al Señor y viviréis, no sea que El prorrumpa como fuego, oh casa[d] de José, y consuma a Betel sin que haya quien lo apague; 7 consuma a los que convierten el juicio en ajenjo y echan[e] por tierra la justicia. 8 El que hizo las Pléyades y el Orión, cambia las densas tinieblas en aurora, y hace oscurecer[f] el día en noche; el que llama a las aguas del mar, y las derrama sobre la faz de la tierra: el Señor es su nombre. 9 El es quien desencadena destrucción sobre el fuerte, y hace que la ruina venga sobre la fortaleza. 10 Ellos odian en la puerta[g] al que reprende, y aborrecen al que habla con integridad. 11 Por tanto, ya que imponéis fuertes impuestos sobre el[h] pobre y exigís de él tributo de grano, las casas de piedra labrada que habéis edificado, no las habitaréis; habéis plantado viñas escogidas, pero no beberéis su vino. 12 Pues yo sé que muchas son vuestras transgresiones y graves vuestros pecados: oprimís al justo, aceptáis[i] soborno y rechazáis[j] a los pobres en la puerta. 13 Por tanto, el prudente se calla en ese tiempo, pues es tiempo malo. 14 Buscad lo bueno y no lo malo, para que viváis; y así sea con vosotros el Señor, Dios de los ejércitos, tal como habéis dicho. 15 Aborreced el mal, amad el bien, y estableced la justicia[k] en la puerta. Tal vez el Señor, Dios de los ejércitos, sea misericordioso con el remanente de José. 16 Por tanto, así dice el Señor, el Señor Dios de los ejércitos: En todas las plazas hay llanto, y en todas las calles dicen: ¡Ay! ¡Ay! Llaman a duelo al labrador, y a lamentación a los que saben plañir. 17 En todas las viñas habrá llanto, porque pasaré por en medio de ti —dice el Señor. 18 ¡Ay de los que ansían el día del Señor! ¿De qué os servirá el día del Señor? Será tinieblas, y no luz; 19 como cuando uno huye de un león, y se encuentra con un oso, o va a casa, apoya la mano en la pared, y lo muerde una culebra. 20 ¿No será tinieblas el día del Señor, y no luz, oscuridad, y no resplandor? 21 Aborrezco, desprecio vuestras fiestas, tampoco me agradan[l] vuestras asambleas solemnes. 22 Aunque me ofrezcáis holocaustos y vuestras ofrendas de grano, no los aceptaré; ni miraré a las ofrendas de paz de vuestros animales cebados. 23 Aparta de mí el ruido de tus cánticos, pues no escucharé siquiera la música de tus arpas. 24 Pero corra[m] el juicio como las aguas y la justicia como corriente inagotable. 25 ¿Acaso me ofrecisteis sacrificios y ofrendas de cereal por cuarenta años en el desierto, oh casa de Israel[n]? 26 Más bien, llevasteis a Sicut[o], vuestro rey, y a Quiyún[p], vuestros ídolos, la estrella de vuestros dioses que hicisteis para vosotros. 27 Yo os haré, pues, deportar más allá de Damasco —dice el Señor, cuyo nombre es Dios de los ejércitos. Un Encuentro Con la Palabra REFLEXION Jovenes Cristianos – AÑO 7, AÑO 50 Pasaje clave: Levítico 25. El 7º año, llamado “año sabático”, y el 50º año, llamado “año del jubileo”, eran dos años claves en la vida de los israelitas. En el Año 7. Seis años trabajaban, sembraban y cosechaban la tierra, pero al séptimo año la dejaban descansar. La tierra descansaba para recuperar su fuerza y al mismo tiempo la fe de ellos era probada. No podían sembrar, ni cosechar, simplemente comer de lo que crecía de la tierra en descanso. Ellos sí o sí tenían que depender del cuidado de Dios durante ese séptimo año. Siempre pensamos que todo lo que hacemos es el fruto de nuestra inteligencia, de nuestra capacidad o de nuestro esfuerzo, especialmente cuando las cosas nos salen bien. También pensamos que si no lo hacemos nosotros nadie más podrá hacerlo, o si no lo hacemos nosotros no habrá buenos resultados y mejores frutos. Sin embargo todo lo que hacemos y obtenemos viene del Señor. Toda tu capacidad, inteligencia, talentos y esfuerzo vienen de Él. Por ti mismo no eres capaz de nada, pero Él te hace capaz. Pero cuando nos olvidamos de esto nos llenamos de orgullo, nos comportamos como unos soberbios, tratamos a los demás como menos que nosotros y fácilmente nos olvidamos de darle gracias a Dios por Su capacidad, Su inteligencia, Sus talentos y Su esfuerzo actuando en nosotros. ¿Sabes que significa para ti y para mí disfrutar de éste séptimo año de descanso? Significa tener esta actitud: “Señor, yo no soy tan capaz, no soy tan fuerte, no soy tan inteligente y no siempre puedo soportar lo que me toca vivir. No entiendo determinada actitudes de las personas y no tengo todas las respuestas a lo que me pasa. Necesito depender de ti. Tú me haces falta. Tú eres mi alegría y mi protección. Eres mi fuerza y mi seguridad. Cuando hago las cosas por mí mismo, confiando en mis propias fuerzas, termino cansado, malhumorado, equivocándome y desanimado. Sé mi fuerza, mi gozo y mi confianza”. Y en el Año 50… “¡Y que suenen los tambores y siga la fiesta!” Cada 50 años los israelitas celebraban una súper fiesta. No, no es una exageración. Lo que pasaba en el año 50 era motivo de muchísima alegría, gozo y satisfacciones: 25:11 al 55. ¿Te das cuenta? Ese no era un año común y corriente. Era muy especial y muy esperado porque era el año de la libertad, de recuperar lo que le pertenecía a cada uno y de descansar. ¿Sabías que EN Cristo puedes vivir, disfrutar y valorar cada uno de tus días, meses y años como especiales? La libertad que Jesús te da y tu corazón agradecido por lo que te toca vivir son las claves para disfrutar y vivir al máximo cada momento. Cada día que pasa es un día menos que falta para tu encuentro con Jesús. ¡Gózate! Extracto del libro: “Desafíos Para Jóvenes y Adolescentes: Éxodo/Levítico” Por Edgardo Tosoni Un Encuentro Con la Palabra REFLEXION LO IMPORTANTE NO ES HUIR DE LAS TORMENTAS, SINO TENER... Cuentan que un día un campesino le pidió a Dios le permitiera mandar sobre la Naturaleza para que -según él - le rindieran mejor sus cosechas. ¡Y Dios se lo concedió! Entonces cuando el campesino quería lluvia ligera, así sucedía; cuando pedía sol, éste brillaba en su esplendor; si necesitaba más agua, llovía más regularmente; etc. Pero cuando llegó el tiempo de la cosecha, su sorpresa y estupor fueron grandes porque resultó un total fracaso. Desconcertado y medio molesto le preguntó a Dios por qué salió así la cosa, si él había puesto los climas que creyó convenientes. Pero Dios le contestó - "Tú pediste lo que quisiste, más no lo que de verdad convenía. Nunca pediste tormentas, y éstas son muy necesarias para limpiar la siembra, ahuyentar aves y animales que la consuman, y purificarla de plagas que la destruyan..."- Así nos pasa: queremos que nuestra vida sea puro amor y dulzura, nada de problemas. El optimista no es aquel que no ve las dificultades, sino aquel que no se asusta ante ellas, no se echa para atrás. Por eso podemos afirmar que las dificultades son ventajas, las dificultades maduran a las personas, las hacen crecer. Por eso hace falta una verdadera tormenta en la vida de una persona, para hacerla comprender cuánto se ha preocupado por tonterías, por chubascos pasajeros. LO IMPORTANTE NO ES HUIR DE LAS TORMENTAS, SINO TENER FE Y CONFIANZA EN QUE PRONTO PASARÁN Y NOS DEJARÁN ALGO BUENO EN NUESTRAS VIDAS. Habacuc 3:17-19 Aunque la higuera no florezca, ni en las vides haya frutos; aunque mienta la obra de la oliva, y los labrados no me den ni para mantenerme. Aunque las ovejas sean quitadas de la majada y no haya vacas en los corrales; con todo eso yo me alegraré en el Señor y me gozaré en el Dios de mi salvación. El Señor es mi fortaleza... y me hará andar sobre alturas Nahúm 1:7 Bueno es Dios para fortaleza en el día de la angustia; y conoce á los que en él confían. Salmos 9:9 Y será Dios refugio al pobre, Refugio para el tiempo de angustia.

jueves, 30 de octubre de 2014

OSEAS 6:6 RESPUESTA DEL PUEBLO

Oseas 6:6 La Biblia de las Américas (LBLA) Respuesta del pueblo 6 Venid, volvamos al Señor. Pues El nos ha desgarrado, y nos sanará; nos ha herido[a], y nos vendará. 2 Nos dará vida después de dos días, al tercer día nos levantará y viviremos delante de El. 3 Conozcamos, pues, esforcémonos por conocer al Señor. Su salida es tan cierta como la aurora, y El vendrá a nosotros como la lluvia, como la lluvia de primavera que riega la tierra. 4 ¿Qué haré contigo, Efraín? ¿Qué haré contigo, Judá? Porque vuestra lealtad[b] es como nube matinal, y como el rocío, que temprano desaparece. 5 Por tanto los he despedazado por medio de los profetas, los he matado con las palabras de mi boca; los juicios sobre ti son como la luz que sale. 6 Porque más me deleito en la lealtad[c] que en el sacrificio, y más en el conocimiento de Dios que en los holocaustos. 7 Pero ellos, como Adán[d], han transgredido el pacto; allí me han traicionado. 8 Galaad es ciudad de malhechores, con huellas de sangre. 9 Como bandidos al acecho de un hombre, es la banda de sacerdotes que asesina en el camino a Siquem; ciertamente han cometido iniquidad[e]. 10 En la casa de Israel he visto una cosa horrible: allí está la prostitución de Efraín, se ha contaminado Israel. 11 Para ti también, oh Judá, hay preparada una cosecha, cuando yo restaure el bienestar[f] de mi pueblo. Un Encuentro Con la Palabra Jovenes Cristianos – ¡DE FIESTA! Pasaje clave: Levítico 23. En el capítulo 23 encontrarás 7 fiestas que celebraba el pueblo de Israel, cada una con un significado espiritual específico. ¿Cómo eran estas fiestas? (23:2 al 4). Eran celebraciones santas. Había música, danza, canciones, festejos, pero TODO era santo. Nadie se descontrolaba cantando o escuchando algún tipo de música que deshonrara a Dios. Nadie se emborrachaba. Nadie bailaba para seducir o para provocar al sexo opuesto. Bailaban y danzaban honrando a Dios. Nadie se “descomponía” comiendo como un animal. Nadie se descontrolaba con sus palabras y actitudes. ¡Era fiesta, una gran fiesta santa! No había lugar para el aburrimiento ni la amargura. El primer día celebraban la Pascua que duraba un solo día. Ésta era la 1º Fiesta. Luego, y durante una semana, celebraban la 2º Fiesta de los “Panes sin Levadura”, pero al 3º día de ésta semana celebraban la “Fiesta de las Primicias”. Las tres fiestas eran celebradas en una semana. Ya sabes lo que simbolizaba la Fiesta de la Pascua, pero… ¿Qué significa la Fiesta de los Panes sin Levadura? La levadura simboliza el pecado. Comer panes sin levadura significa purificarnos de todo lo pecaminoso. Ofrecer ofrenda encendida es tener una actitud de gratitud y alabanza hacia Dios. ¿Y la Fiesta de las Primicias? Las primicias eran la mejor parte de la cosecha y lo mejor se entregaba primero a Dios. Jesús se entregó totalmente a Dios. Él era lo mejor. Su vida era lo mejor. Jesús resucitó como una primicia. Fue el primero en resucitar y no morir más. La 4º Fiesta es conocida como “El Pentecostés” y se celebraba 50 días después de la Fiesta de las Primicias. ¿Sabes cuál es su significado? 50 días después de la resurrección de Jesús nació la iglesia cuando el Espíritu Santo se derramó sobre los creyentes (Hechos 2). Las últimas tres Fiestas se celebraban en el séptimo mes. La Fiesta de las Trompetas era todo gozo y alegría. ¿Te gozas en la presencia de Dios? La Fiesta de la Expiación era para reconciliarse con Dios. Es mezcla de dolor porque no siempre vivimos como Él desea y alegría porque sabemos que Él desea perdonarnos y podemos reconciliarnos con Él. ¿Estás reconciliado con Dios? En la Fiesta de Los Tabernáculos toda la cosecha había sido recogida y los productos eran alimentos. No había que hacer nada más, solo disfrutar. ¿Disfrutas de las bendiciones de cada día? ¿Disfrutas de todo lo bueno que hay en Dios y que recibes de Él? Extracto del libro: “Desafíos Para Jóvenes y Adolescentes: Éxodo/Levítico” Por Edgardo Tosoni Un Encuentro Con la Palabra REFLEXION Detrás de la ventana Se cuenta que una señora tenía algunos huéspedes en su casa para ayudarse a vivir. Un día, a la hora cuando el sol llegaba a su ocaso, entró en la habitación de uno de sus huéspedes y lo halló mirando en dirección a la ventana. El hombre estaba en muda contemplación, absorto ante el maravilloso espectáculo de la puesta del sol. La mujer se acercó y se quedó parada mirando en la misma dirección, sin hablar una palabra. El hombre, creyendo que, al igual que él mismo, la señora de la casa había quedado como extasiada de admiración, siguió en su actitud callada. De pronto ella, con voz de vergüenza, dijo: - Sí, señor, tiene usted mucha razón. La ventana está demasiado sucia. Le prometo limpiarla hoy mismo.En muchas oportunidades, al igual que la señora de la historia, nos hemos parado frente a una ventana y no hemos sido capaces de ver más allá de las manchas que había en ella. La ventana podría haber sido una circunstancia difícil y lo único que vimos fue el momento que vivíamos, no pudimos ver lo que había detrás del vidrio, las oportunidades o bendiciones que habían detrás del problema. Por los afanes de la vida, decepciones, problemas u otros factores, muchas veces nos enfocamos en lo más próximo a nuestra vista, siendo incapaces de ver el hermoso paisaje que hay detrás de la ventana. Inclusive dejamos de ver la vida como un milagro y damos por sentado que nos pertenece, dejamos de apreciar y agradecer por la salud, los alimentos, por el trabajo y la familia, sin percatarnos de que todo eso son bendiciones de Dios. No debemos olvidar que nuestra vista tiene un alcance muy limitado, que Dios ve mucho más allá que nosotros y que si somos capaces de confiar en sus planes, de creer que hay cosas mejores, entonces, podremos vivir en paz y confiadamente. “Pues yo sé los planes que tengo para ustedes —dice el Señor—. Son planes para lo bueno y no para lo malo, para darles un futuro y una esperanza”. Jeremías 29:11 Cuando estés frente a una ventana mira más allá del vidrio, haz memoria de todas las bendiciones pasadas y presentes, confía en que Dios tiene un plan especial para tu vida, que lo mejor aún no ha llegado y podrás contemplar el paisaje impresionante que te rodea. Ana María Frege Issa CVCLAVOZ

miércoles, 29 de octubre de 2014

ISAIAS 29:13 HIPOCRECIA DE ISRAEL

Isaías 29:13 La Biblia de las Américas (LBLA) Hipocresía de Israel 13 Dijo entonces el Señor: Por cuanto este pueblo se me acerca con sus palabras[p] y me honra con sus labios, pero aleja de mí su corazón, y su veneración[q] hacia mí es sólo una tradición[r] aprendida de memoria, 14 por tanto, he aquí, volveré a hacer maravillas con este pueblo, prodigiosas maravillas; y perecerá la sabiduría de sus sabios, y se eclipsará el entendimiento de sus entendidos. 15 ¡Ay de los que van muy hondo para esconder sus planes[s] al Señor, y realizan[t] sus obras en tinieblas y dicen: ¿Quién nos ve, o quién nos conoce? 16 ¡Qué equivocación la vuestra! ¿Es acaso el alfarero como el barro, para que lo que está hecho diga a su hacedor: El no me hizo; o lo que está formado diga al que lo formó: El no tiene entendimiento? Un Encuentro Con la Palabra REFLEXION Jovenes Cristianos – NO SEAS INMUNDO Pasaje clave: Levítico 21. Lo inmundo, en la Biblia, no se refiere únicamente al pecado sino a todo aquello que produce muerte. Es inmundo todo aquello que puede “matar” tu relación personal con Dios, o que “mate” tus buenos pensamientos y sentimientos. Es inmundo todo aquello que pueda “matar” tu deseo de amar a Dios o de jugártela totalmente por Él. Es inmundo todo aquello que produzca divisiones, peleas o enemistades entre tú y tus hermanos “matando” tu amor o tu interés por ellos. Para Dios nuestra apariencia física no es lo más importante. No importa si eres alto o bajo, gordo o flaco, si tienes granitos o si eres chueco. Él mira tu corazón. Si tienes a Cristo en tu vida eres un sacerdote para Dios, por lo tanto tu corazón tiene que estar limpio. Pero si además de ser un hijo de Dios, estás participando de ministerios en la iglesia o en tu grupo eres diferente a los demás. Tienes un privilegio muy grande, pero también tienes una responsabilidad mayor que la de los demás adolescentes y jóvenes “que no hacen nada“. Tu vida tiene que ser más santa. Tu corazón tiene que estar más limpio. Tu relación personal con Jesús tiene que ser más fuerte. Tu sujeción y obediencia a tus autoridades tienen que ser mayores. Más que cualquier otro tienes que estar dispuesto a no enredarte con el pecado ni a encubrir el pecado de nadie. No te confundas. Este mayor compromiso no significa que vivas como un amargado o como alguien que nunca se ríe, no hace bromas y nunca se divierte porque se la pasa todo el día “encerrado en la iglesia“. Tampoco significa que te pases todo el día asustado pensando: “¿Estaré santo o no?”. Piénsalo. Últimamente, ¿qué cosas “inmundas” hablaste, miraste, tocaste, pensaste o sentiste? ¿Cómo te afectó y cómo afectó a otros? ¿En qué áreas de tu vida te cuesta más vivir en santidad? ¿Eres de los cristianos “tristes y aburridos” que están todo el tiempo deprimidos y amargados, enojados con todos, o eres de los que son capaces de vivir y disfrutar a full sin perder santidad? Extracto del libro: “Desafíos Para Jóvenes y Adolescentes: Éxodo/Levítico” Por Edgardo Tosoni Un Encuentro Con la Palabra REFLEXION Siendo Fiel Se dice que la Fidelidad significa ser recto, fiel, de una sola línea, vertical, sin doblez, leal. Algo que Dios espera de nosotros, es que seamos fieles en todo lo que nos concierne, tanto en nuestra vida dentro una congregación como en nuestro diario vivir. Pero, ¿Cómo demostrar fidelidad cada día?. Una de las formas es que seamos consecuentes entre lo que decimos creer y lo que hacemos. Las personas no toleran a alguien que diga creer ciertas cosas y que viva de otra manera. Cuando no hay coherencia entre lo que decimos y lo que hacemos, estamos siendo hipócritas. La hipocresía consiste en querer mostrar lo que no somos ni hacemos con respecto a lo que creemos. Es tanto como decir "termina bien lo que empezaste bien". A los que querían hacerse discípulos suyos, Jesús les decía que primero hicieran los cálculos para saber si la obra que deseaban empezar la podrían terminar (Lucas 14:28-30) Nuestra vida de fe sólo podrá ser victoriosa según el lugar donde la tengamos puesta. Cuando nuestra fe está sobre el fundamento de Cristo y su palabra, aunque soplen los huracanes del mundo, aunque las muchas aguas traten de apagarla, nuestra fe, en quien creemos debe permanecer, porque nuestra fidelidad debe sobrepasar cualquier cosa en este mundo. Que nuestros actos comiencen a ser resultado de lo que creemos, tu fidelidad no sólo se debe mostrar en palabras si no también con tus actos. Dios desde un principio mostró su fidelidad, la misma que debe ser de mutua entrega, fiel hasta la muerte como Jesús lo hizo. “No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. Se fiel hasta la muerte y yo te daré la corona de la vida.” Apocalipsis 2:10 Telma Céspedes CVCLAVOZ

martes, 28 de octubre de 2014

ISAIAS 1:11-15 REBELION DEL PUEBLO DE DIOS

Isaías 1:11-15 La Biblia de las Américas (LBLA) Rebelión del pueblo de Dios 1 Visión que tuvo[a] Isaías, hijo de Amoz, concerniente a Judá y Jerusalén, en los días de Uzías, Jotam, Acaz y Ezequías, reyes de Judá. 2 Oíd, cielos, y escucha, tierra, porque el Señor habla: Hijos crié y los hice crecer, mas ellos se han rebelado contra mí. 3 El buey conoce a su dueño y el asno el pesebre de su amo; pero Israel no conoce, mi pueblo no tiene entendimiento. 4 ¡Ay, nación pecadora, pueblo cargado de iniquidad, generación[b] de malvados, hijos corrompidos! Han abandonado al Señor, han despreciado al Santo de Israel, se han apartado de El[c]. 5 ¿Dónde más seréis castigados? ¿Continuaréis en rebelión? Toda cabeza está enferma, y todo corazón desfallecido. 6 De la planta del pie a la cabeza no hay en él nada sano, sino golpes, verdugones y heridas recientes; no han sido curadas[d], ni vendadas, ni suavizadas con aceite. 7 Vuestra tierra está desolada, vuestras ciudades quemadas por el fuego, vuestro suelo lo devoran los extraños delante de vosotros, y es una desolación, como destruida por extraños. 8 Y la hija de Sion ha quedado como cobertizo en una viña, como choza en un pepinar, como ciudad sitiada. 9 Si el Señor de los ejércitos no nos hubiera dejado algunos sobrevivientes, seríamos como Sodoma, y semejantes a Gomorra. 10 Oíd la palabra del Señor, gobernantes de Sodoma; escuchad la instrucción de nuestro Dios, pueblo de Gomorra: 11 ¿Qué es para mí la abundancia de vuestros sacrificios? —dice el Señor. Harto estoy de holocaustos de carneros, y de sebo de ganado cebado; y la sangre de novillos, corderos y machos cabríos no me complace. 12 Cuando venís a presentaros delante de mí, ¿quién demanda esto de vosotros[e], de que pisoteéis[f] mis atrios? 13 No traigáis más vuestras vanas ofrendas, el incienso me es abominación. Luna nueva y día de reposo, el convocar asambleas: ¡no tolero iniquidad y asamblea solemne! 14 Vuestras lunas nuevas y vuestras fiestas señaladas las aborrece mi alma; se han vuelto una carga para mí, estoy cansado de soportarlas. 15 Y cuando extendáis vuestras manos[g], esconderé mis ojos de vosotros; sí, aunque multipliquéis las oraciones, no escucharé. Vuestras manos[h] están llenas de sangre. 16 Lavaos, limpiaos, quitad la maldad de vuestras obras de delante de mis ojos; cesad de hacer el mal, 17 aprended a hacer el bien, buscad la justicia, reprended al opresor, defended[i] al huérfano, abogad por la viuda. 18 Venid ahora, y razonemos —dice el Señor— aunque vuestros pecados sean como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; aunque sean rojos como el carmesí, como blanca lana quedarán. 19 Si queréis y obedecéis, comeréis lo mejor de la tierra; 20 pero si rehusáis y os rebeláis, por la espada seréis devorados. Ciertamente, la boca del Señor ha hablado. 21 ¡Cómo se ha convertido en ramera la ciudad fiel, la que estaba llena de justicia! Moraba en ella la rectitud, mas ahora, asesinos. 22 Tu plata se ha vuelto escoria, tu vino está mezclado con agua. 23 Tus gobernantes son rebeldes y compañeros de ladrones; cada uno ama el soborno y corre tras las dádivas. No defienden[j] al huérfano, ni llega a ellos la causa de la viuda. Un Encuentro Con la Palabra REFLEXION Jovenes Cristianos – UNA VEZ POR AÑO Pasaje clave: Levítico 16. Eran muchas las fiestas importantes y los días especiales que celebraban los israelitas a lo largo del año, pero había un día que se destacaba por encima de los demás. Se lo conocía como “el día de la Expiación”. Expiación significa que tú y yo merecemos el castigo y el enojo de Dios porque lo ofendimos con nuestros pecados, pero Él entregó a su Hijo Jesús a la muerte por nosotros para darnos perdón, quitar la culpa y sentirse Él mismo satisfecho al solucionar nuestro problema. Aarón, el sumo sacerdote y hermano de Moisés, tenía que hacer expiación por él mismo, por su propia casa y por todo el pueblo. En ese día todos los pecados y rebeldías del pueblo eran perdonados. Para esto, Aarón, debía entrar al Lugar Santísimo con la sangre de los animales sacrificados y ofrecerla delante de Dios junto con perfumes aromáticos. Por esa sangre los pecados eran perdonados y Dios quedaba complacido. Al lugar Santísimo, donde el Espíritu de Dios habitaba, solamente podía entrar el Sumo Sacerdote en ese día y una sola vez por año. Cualquier otra persona que quisiera entrar inmediatamente moriría. ¿Te imaginas por qué? La razón es muy simple: todos somos pecadores y Dios no tolera el pecado. Él es Santo. Santo significa que, además de no haber pecado en Él, está alejado de todo lo inmundo y pecaminoso. Por este motivo, el Sumo Sacerdote antes de entrar en aquel lugar tenía que ofrecer un sacrificio por sus propios pecados para purificarse. Y luego vestir sus ropas santas para estar en la presencia de Dios. Hoy es diferente para nosotros aunque Dios sea el mismo. No necesitamos seguir aquel ritual judío. ¿Sabes por qué? Porque vino Cristo al mundo y todo cambió. Él se ofreció en la cruz como sacrificio y derramó su sangre una sola vez y para siempre. Su sangre derramada satisface completamente a Dios. No necesitamos sacrificar animales, ni realizar ritos, ni vestirnos de una manera determinada para estar delante de Dios. Por medio de Jesús podemos acercarnos a Dios tal como somos ¡y siempre!, a cualquier hora y desde cualquier lugar. No tenemos que tener miedo de Él, porque cuando nos mira ve en nosotros la vida perfecta de Jesús a pesar de que conoce nuestras imperfecciones y debilidades. Pídele a Él que su sangre te limpie. Aún así, Dios sigue odiando y enojándose contra el pecado tanto como antes. Para Dios el pecado no cambia y las conductas pecaminosas no mejoran. Para Él el pecado no es algo cultural que se acepte o se rechace según como evolucione la sociedad. No depende de las modas ni de los criterios políticos o filosóficos que tienden a legalizar todo aquello que no pueden solucionar. Para Dios lo que antes era pecado, hoy también lo es y lo que antes era maldad, también lo es ahora. Y Él todavía disciplina al que no se arrepiente auténticamente de ellos. Extracto del libro: “Desafíos Para Jóvenes y Adolescentes: Éxodo/Levítico” Por Edgardo Tosoni Un Encuentro Con la Palabra REFLEXION ¿Cuál era tu mayor problema hace 10 años? Cuando el cielo este gris, acuérdate cuando lo viste profundamente azul. Cuando sientas frío, piensa en un sol radiante que ya te ha calentado. Cuando sufras una temporal derrota, acuérdate de tus triunfos y de tus logros. Cuando necesites amor, revive tus experiencias de afecto y ternura. Acuérdate de lo que has vivido y de lo que has dado con alegría. Recuerda los regalos que te han hecho, los abrazos y besos que te han dado, los paisajes que has disfrutado y las risas que de ti han brotado. Si esto has tenido, lo puedes volver a tener y lo que has logrado, lo puedes volver a ganar. Alégrate por lo bueno que tienes y por lo bueno de los demás, acéptalos tal cual son; desecha los recuerdos tristes y dolorosos, y sobre todo no tengas ningún rencor, no te lastimes más. Piensa en lo bueno, en lo amable, en lo bello y en la verdad. Recorre tu vida, detente en donde haya bellos recuerdos y emociones sanas y vívelas otra vez. Visualiza aquel atardecer que te emocionó. Revive esa caricia espontánea que se te dio. Disfruta nuevamente de la paz que ya has conocido, piensa y vive bien. Allí en tu mente están guardadas todas las imagines; ¡Y sólo tú decides cuáles has de volver a mirar!. No hay carga que se nos dé y no tengamos la capacidad de llevar. Busca siempre vivir el presente aprendiendo del pasado, no cargues con situaciones y problemas que ya han pasado. Piensa en esto: ¿Cuál era tu mayor problema hace 10 años? Probablemente ahora sea nada. Ahora, si dentro de 10 años tus problemas actuales no van ha ser nada, ¿Por qué vivir tristes por ellos? Por sobre todo, acuérdate de tu Creador. Él siempre se acuerda de tí. Autor Desconocido.

lunes, 27 de octubre de 2014

2 REYES 10:19-23 REINADO DE JEHU

2 Reyes 10:19-23 La Biblia de las Américas (LBLA) Reinado de Jehú 10 Acab tenía setenta hijos en Samaria. Y Jehú escribió cartas y las envió a Samaria, a los príncipes de Jezreel, a los ancianos y a los ayos de los hijos de Acab, diciendo:2 Ahora, cuando esta carta llegue a vosotros, como los hijos de vuestro señor están con vosotros, así como también[a] los carros y los caballos y una ciudad fortificada y las armas, 3 escoged al mejor y más capaz[b] de entre los hijos de vuestro señor, y ponedloen el trono de su padre, y luchad por la casa de vuestro señor. 4 Pero ellos temieron en gran manera y dijeron: He aquí, los dos reyes no pudieron sostenerse delante de él; ¿cómo, pues, podremos sostenernos nosotros? 5 Y el que estaba a cargo de la casa, y el que estaba sobre la ciudad, los ancianos, y los ayos de los hijos, enviaron palabra a Jehú, diciendo: Somos tus siervos, haremos todo lo que nos digas, a nadie proclamaremos rey; haz lo que te parezca bien. 6 Entonces por segunda vez les escribió una carta, diciendo: Si estáis de mi parte y escucháis mi voz, tomad las cabezas de los hombres, de los hijos de vuestro señor, y venid a mí a Jezreel mañana a estas horas. Y los hijos del rey, setenta personas, estaban con los principales de la ciudad, que los criaban. 7 Y sucedió que cuando la carta llegó a ellos, tomaron a los hijos del rey, y los mataron, setenta personas, y pusieron sus cabezas en canastas y se las enviaron a Jezreel. 8 Cuando el mensajero vino y le avisó, diciendo: Han traído las cabezas de los hijos del rey, él dijo: Ponedlas en dos montones a la entrada de la puerta hasta la mañana. 9 Y[c] por la mañana, él salió, y estando en pie, dijo a todo el pueblo: Vosotros sois inocentes[d]; he aquí, yo conspiré contra mi señor y lo maté, pero, ¿quién mató[e] a todos éstos? 10 Sabed entonces que no caerá a tierra ninguna de las palabras del Señor, las cuales el Señor habló acerca de la casa de Acab. El Señor ha hecho lo que habló por medio[f] de su siervo Elías. 11 Y Jehú mató[g] a todos los que quedaban de la casa de Acab en Jezreel, y a todos sus grandes, a sus amigos íntimos[h] y a sus sacerdotes, hasta que no le dejó ningún sobreviviente. 12 Entonces se levantó y partió, y fue a Samaria. En el camino mientras estaba en Bet-eked[i] de los pastores, 13 Jehú encontró a los parientes[j] de Ocozías, rey de Judá, y dijo: ¿Quiénes sois vosotros? Y ellos respondieron: Somos parientes[k] de Ocozías; y hemos descendido para saludar a[l] los hijos del rey y a los hijos de la reina madre. 14 Y él dijo: Tomadlos vivos. Y los tomaron vivos, y los mataron en el foso de Bet-eked, cuarenta y dos hombres; no dejó ninguno de ellos. 15 Cuando partió de allí, encontró a Jonadab, hijo de Recab, que venía a su encuentro, lo saludó[m] y le dijo: ¿Es recto tu corazón como mi corazón es con el tuyo[n]? Y Jonadab respondió: Lo es. Y Jehú dijo: Si lo es, dame la mano. Y le dio su mano y lo hizo subir al[o]carro. 16 Y él dijo: Ven conmigo y verás mi celo por el Señor. Y lo hizo[p] ir con él en su carro. 17 Y cuando llegó a Samaria, mató[q] a todos los que quedaban de Acab en Samaria, hasta que los[r] destruyó, conforme a la palabra que el Señor había hablado a Elías. 18 Entonces Jehú reunió a todo el pueblo, y les dijo: Acab sirvió a Baal un poco, Jehú lo servirá mucho. 19 Llamad ahora a todos los profetas de Baal, a todos sus adoradores y a todos sus sacerdotes; que no falte ninguno, porque tengo un gran sacrificio para Baal; todo el que falte no vivirá. Pero Jehú lo hizo con astucia[s] para poder destruir a los adoradores de Baal. 20 Y Jehú dijo: Santificad una asamblea solemne para Baal. Y ellos laconvocaron. 21 Entonces Jehú envió aviso por[t] todo Israel y vinieron todos los adoradores de Baal, y no quedó ninguno que no viniera. Y cuando entraron en la casa de Baal, la casa de Baal se llenó de un extremo al otro. 22 Y dijo al que estaba encargado del[u]vestuario: Saca vestiduras para todos los adoradores de Baal. Y él les sacó vestiduras.23 Y entró Jehú en la casa de Baal con Jonadab, hijo de Recab; y dijo a los adoradores de Baal: Buscad y ved que no haya aquí con vosotros ninguno de los siervos del Señor, sino sólo los adoradores de Baal. 24 Entonces entraron a ofrecer sacrificios y holocaustos. Y Jehú había colocado ochenta hombres afuera, y había dicho: El que permita escapar a uno de los hombres que yo ponga en vuestras manos, dará su vida por la de él[v]. 25 Y[w] tan pronto como acabó de ofrecer el holocausto, Jehú dijo a la guardia[x] y a los oficiales reales: Entrad, matadlos[y]; que ninguno salga. Y los mataron[z] a filo de espada; y la guardia[aa] y los oficiales reales los echaron fuera, y llegaron hasta el aposento interior[ab] de la casa de Baal. 26 Y sacaron los pilares sagrados de la casa de Baal, y los quemaron. 27 También derribaron el pilar sagrado de Baal y demolieron la casa de Baal, y la convirtieron en una letrina, hasta hoy. 28 Así Jehú extirpó a Baal de Israel. 29 Sin embargo, en cuanto a los pecados con que Jeroboam, hijo de Nabat, hizo pecar a Israel, Jehú no se apartó de éstos, o sea, de los becerros de oro que estaban en Betel y en Dan. 30 Y el Señor dijo a Jehú: Porque has hecho bien al hacer lo recto ante mis ojos, yhas hecho a la casa de Acab conforme a todo lo que estaba en mi corazón, tus hijos hasta[ac] la cuarta generación se sentarán en el trono de Israel. 31 Pero Jehú no se cuidó de andar en la ley del Señor, Dios de Israel, con todo su corazón, ni se apartó de los pecados con que Jeroboam hizo pecar a Israel. 32 En aquellos días el Señor comenzó a cortar partes de[ad] Israel; y Hazael los derrotó[ae]por todo el territorio de Israel: 33 desde el Jordán hacia el oriente, toda la tierra de Galaad, de Gad, de Rubén y de Manasés; desde Aroer, que está junto al valle del Arnón, y hasta Galaad y Basán. 34 Y los demás hechos de Jehú, y todo lo que hizo y todo su poder, ¿no están escritos en el libro de las Crónicas de los reyes de Israel? 35 Y durmió Jehú con sus padres, y lo sepultaron en Samaria. Y su hijo Joacaz reinó en su lugar. 36 Y el tiempo[af] que Jehú reinó sobre Israel en Samaria fue de veintiocho años. Un Encuentro Con la Palabra REFLEXION Jovenes Cristianos – ANIMALES LIMPIOS, ANIMALES INMUNDOS Pasaje clave: Levítico 11. Probablemente pienses (cuando yo tenía tu edad también pensaba lo mismo): “¿No hay temas más importantes en la Biblia?” “¿Para qué voy a perder mi tiempo leyendo sobre animales limpios e inmundos?” Tranquilo. No dejes que la ansiedad “te mate”. Aunque te cueste creerlo (a mí me llevó bastante tiempo), aún de estos dos capítulos puedes “comer” cosas espirituales que te llenen y te dejen bien satisfecho. Dios nunca habla por hablar. Todo lo que Él dice tiene un propósito bien definido y es útil para todos aquellos que sienten y tiene hambre por su Palabra. Recuerda que los israelitas estaban viviendo en el desierto. Allí no había centros de salud, ni lugares de desintoxicación, ni hospitales. No había profesionales de la salud, dietólogos, ni bromatólogos que analizaran la calidad y el estado de los alimentos. Por lo tanto el médico dietólogo y el bromatólogo era Dios mismo. Y al darles esta lista de animales permitidos y prohibidos para comer, lo que estaba haciendo era protegerlos de contaminaciones y enfermedades además de desafiarlos a la santidad aún en lo que comían. Otra manera muy clara de marcar diferencias entre ellos y el resto de los pueblos o naciones. ¿Te das cuenta? Hoy, tú y yo estamos en la gracia, estamos en Cristo, y por lo tanto podemos comer cualquier clase de alimentos. No tenemos ninguna prohibición. Pero recuerda que no es únicamente tu estomago lo que alimentas cada día. También estás dándoles de comer a tu mente y a tus emociones. ¿Cómo y con qué te estás alimentando? Para nosotros, “comer de los animales limpios”, significa alimentar la mente y el corazón con todo aquello que nos haga bien en nuestra relación con Dios y con las personas, sean o no cristianas. ¿Te alimentas de la Palabra de Dios? ¿Aprovechas la mayor parte de tu tiempo para compartir y estar en comunión con personas que te bendicen y edifican? ¿Escuchas y te llenas de excelente música cristiana? ¿Lees algún buen libro que te motive a vivir intensamente en Cristo? ¿Participas de actividades, encuentros, congresos, campamentos, concursos bíblicos, etc., que te estimulen a comer más y más de la Palabra? Por otro lado, lo inmundo es sucio. Lo inmundo contamina y enferma. Sé sincero contigo mismo. ¿Con qué cosas inmundas estás alimentando tu mente y corazón? Tú las conoces y Dios también. ¿Con qué tipo de conversaciones, lecturas, películas, música, videojuegos o anime te estás contaminando? ¿Con qué clase de personas, vicios, mentiras o en qué lugares te estás ensuciando? Piénsalo. Todavía estás a tiempo de limpiar y santificar tu corazón. Todavía puedes acercarte al Dios santo para confesarle tus pecados y sanar tu mente y emociones. Todavía estás a tiempo de volver a alimentarte con la comida fresca de la Palabra de Dios para fortalecerte y vencer tus debilidades, para disfrutar de sus verdades y para llenarte de Su Espíritu. Extracto del libro: “Desafíos Para Jóvenes y Adolescentes: Éxodo/Levítico” Por Edgardo Tosoni Un Encuentro Con la Palabra REFLEXION Intermitencia ¿Observaste que la intermitencia es la señal que un dispositivo refleja cuando está llegando al fin de su vida útil? El ser humano muestra este mismo estado en determinados momentos de su vida, porque un día está bien y al otro se siente mal. Un día se despierta lleno de optimismo y con la voluntad de conquistar el mundo; y al día siguiente las nubes negras del pesimismo parecen envolverlo por completo. Así son las cosas en esta vida, cambiantes, inconstantes y pasajeras. Esta señal también puede ser considerada como un síntoma que si no se lo identifica a tiempo, puede causar serios daños en el futuro. En nuestro diario vivir algunas de las consecuencias serían: -Un divorcio, porque la pareja argumenta que el amor se acabó entre ellos. -Marcharte de casa, porque quieres tener más libertad y no estás de acuerdo con las reglas y normas establecidas por tus padres. -Abandonar tus estudios, porque dejaron de interesarte las materias que llevabas y el área en el que podrías aplicar todo el conocimiento adquirido. -Renunciar al ministerio que te fue encomendado, porque reemplazaste el primer lugar que ocupaba Dios en tu vida por otras cosas o personas. -Alejarte de Dios porque ya no tienes deseos de orar, de leer tu biblia, de ayunar ni de servirlo. El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos. Santiago 1:8 (RVR 1960) A pesar de estar considerando alguna de estas opciones u otra parecida, permíteme recordarte que nuestro Padre Celestial es diferente porque Él es permanente y eterno. La persona que lo busca todos los días, será constante en todo lo que realice. Su camino será un permanente crecimiento y hasta los sinsabores, tristezas y dificultades de su vida serán instrumentos que lo ayudarán en ese proceso constante de ir hacia adelante. Descarta cualquiera de estas ideas de tu mente y vuelve a tener presente a Dios en tu vida y en cada una de las decisiones que vayas a tomar. No te olvides que Él siempre está a tu lado para ayudarte, lo único que espera de ti es que le pidas que intervenga a tu favor y te de dirección. ¿Necesitas fuerzas para continuar? Busca a Jesús, Él es la roca eterna, en Él no hay mudanza ni sombra de variación, nunca cambia, permanece para siempre. Se constante en el temor a Dios porque la intermitencia destruye la vida. Brisna Bustamante CVCLAVOZ

viernes, 24 de octubre de 2014

APOCALIPSIS 11:16 LA SEPTIMA TROMPETA

Apocalipsis 11:16 La Biblia de las Américas (LBLA) La séptima trompeta 15 El séptimo ángel tocó la trompeta, y se levantaron grandes voces en el cielo, que decían: El reino del mundo ha venido a ser el reino de nuestro Señor y de su Cristo[r]; y El reinará por los siglos de los siglos. 16 Y los veinticuatro ancianos que estaban sentados delante de Dios en sus tronos, se postraron sobre sus rostros y adoraron a Dios, 17 diciendo: Te damos gracias, oh Señor Dios Todopoderoso, el que eres y el que eras[s], porque has tomado tu gran poder y has comenzado a reinar[t]. 18 Y las naciones se enfurecieron, y vino tu ira y llegó el tiempo de juzgar a los muertos y de dar la recompensa a tus siervos los profetas, a los santos y a los que temen tu nombre, a los pequeños y a los grandes, y de destruir a los que destruyen la tierra. 19 El templo[u] de Dios que está en el cielo fue abierto; y el arca de su pacto se veía[v] en su templo[w], y hubo relámpagos, voces[x] y truenos, y un terremoto y una fuerte granizada[y]. Un Encuentro Con la Palabra · REFLEXION Jovenes Cristianos – LA CARETA DE LA SANTIDAD Pasaje clave: Levítico 10. Después de que Dios terminó de explicarle a Moisés cómo debían ofrecerse las ofrendas (6:8 al 7:38), y después que Aarón y sus hijos fueran consagrados a Dios como sacerdotes y ofrecieran sus primeros sacrificios delante de Él (capítulo 9) sucedió algo inesperado. Algo que no debería haber sucedido nunca. ¿Qué hicieron Nadab y Abiú delante de Dios? (10:1). Nadab y Abiú eran sacerdotes de Dios ¡pero solo en apariencia! Ellos tenían todo el aspecto exterior de sacerdotes. Cualquiera que los miraba podía identificarlos fácilmente: Pertenecían a la familia de los sacerdotes. Habían sido escogidos y ungidos como sacerdotes Vestían las túnicas blancas sacerdotales, símbolo de pureza y santidad. Habían puesto sus manos sobre la cabeza del animal del sacrificio identificándose con él. Ofrecieron ofrendas delante de Dios en el Tabernáculo. ¡Eran privilegiados entre todo el pueblo al poder servir a Dios! Podían hacer lo que millares del pueblo jamás llegarían a hacer. Ocupaban un lugar de honor y privilegio ¿quién podía dudar de ellos? Pero el corazón de Nadab y Abiú no era santo. Ellos tenían toda la apariencia de la santidad pero no lo eran en absoluto. Dentro del Tabernáculo de Dios ofrecieron un fuego extraño. Le ofrecieron a Dios un tipo de ofrenda que Él nunca les había mandado ofrecer. Probablemente, ambos estaban pasados de alcohol y quisieron “jugar a ser sacerdotes”. ¡Pobres tipos! No tuvieron en cuenta que Dios no juega con las cosas santas. El final ya lo conoces. Piénsalo. ¿Cómo estás viviendo? ¿Con apariencia de cristiano dentro de la iglesia o como un adolescente y joven auténticamente comprometido con Jesús aún fuera de las “blancas paredes“? ¿Estás ofreciendo delante de Dios las ofrendas que Él desea recibir: gratitud, confesión sincera de pecados, alabanza y adoración, sujeción a tus autoridades, oración, fe en su Palabra? ¿O tu ofrenda es un “fuego extraño” de desobediencia, de quejas y enojos, de pecados ocultos, de mezclar lo santo con el mundo, de apariencias? ¿Valoras el privilegio que tienes de ser un hijo de Dios y un sacerdote delante de Él? ¿Valoras el privilegio de poder servirlo? ¿Lo sirves con un corazón limpio y agradecido? ¿Renunciarías a tus “apariencias” para comprometerte totalmente con Él? Extracto del libro: “Desafíos Para Jóvenes y Adolescentes: Éxodo/Levítico” Por Edgardo Tosoni Un Encuentro Con la Palabra REFLEXION Lo que puede hacer Dios La crucifixión es un método antiguo de ejecución, donde el condenado es atado o clavado en una cruz de madera y dejado allí hasta su muerte. Esta forma de ejecución fue ampliamente utilizada en Roma. La muerte de los sentenciados, en sus inicios, incluía el arrastrar un yugo de madera o su propia cruz sobre los hombros hasta el lugar de ejecución donde la víctima era flagelada; por lo general el instrumento que se usaba era un látigo corto con varias tiras de cuero sueltas o trenzadas, de largo diferente, que tenían atadas a intervalos bolitas de hierro o pedazos afilados de hueso de oveja. Cuando los soldados romanos azotaban vigorosamente en la espalda de la víctima, las bolas de hierro causaban contusiones profundas, y las tiras de cuero con huesos de oveja cortaban la piel en los tejidos subcutáneos. Entonces, a medida que continuaban los azotes, las heridas se profundizaban hasta llegar a los músculos del esqueleto y producían sangrado interno. La víctima también era desnudada y llevada a un monte alto para que todo el mundo viera su vergüenza al ser clavado en la cruz con los brazos estirados. Finalmente, si no morían en la crucifixión, se les quebraban las piernas para que no pudiera incorporarse y muriera irremediablemente por asfixia. Hoy en día se cree que la muerte en una cruz podía suceder por múltiples razones, como shock hipovolémico debido a la hemorragia causada por los azotes y los clavos, o sepsis generalizada por las heridas infectadas. También podía suceder por la combinación de una serie de otras causas como deshidratación, insolación, cansancio crónico, que eventualmente podían llevar a un paro cardíaco, etc. Pero no estamos tomando en cuenta la tremenda tortura emocional que significaba estar clavado en una cruz con los brazos sujetos y sin poder cubrir la desnudez. Sin dejar de mencionar lo que provocaba verse en esa circunstancia delante de amigos y enemigos, padres y hermanos, extraños y conocidos, etc. Tampoco podemos negar que la tortura tenía la misión de atemorizar a todos los que observaban. Los romanos querían hacer ver la vergüenza y la tortura a la que se exponía cualquiera que se levante en contra de sus leyes. Toda esta información sugiere que la cruz de madera debe representar perdición, vergüenza y muerte. Por ningún lado que mires, esta invención de tortura humana, puede ser considerada algo más que un símbolo de la degradación, maldad y perversidad humana. Gálatas 3:13 dice: “Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero” Jesús, Dios hecho hombre, tuvo su momento más débil al permitir que lo clavaran en una cruz, atravesando todos los flagelos mencionados, dejando que todo el mundo vea su desnudez y lo desfigurado que había quedado después de su tortura. Ahora, al mirar la cruz, recordamos ese sacrificio y nos llena de esperanza, porque sabemos que Él murió para darnos vida. Pues precisamente, ese es el poder de Dios, que tomando un símbolo de muerte y de perdición, lo convirtió en uno de esperanza y de vida. Esta misma gloria mostrada en la cruz, es una lección del poder de Dios porque cuando algo está en sus manos, no importa lo que sea, puede convertirse para bien. Romanos 8:28 (RVR 1960) Debe fortalecer nuestra vida ver como un símbolo que determinaba la muerte, en las manos de Dios, pudo convertirse en el camino a la vida. ¿Tienes algún problema que exceden tus fuerzas? Escases, soledad, muerte, infidelidad, enfermedad, perdida, etc. En las manos de Dios todo eso se puede convertirse en eventos de esperanza y de vida, que te recordarán su fidelidad. Si no estás seguro, sólo voltea y mira la cruz, lo que fue antes y lo que vino a ser hoy. Apocalipsis 21:5 dice: “He aquí, yo hago nuevas todas las cosas.” (RVR 1960) Héctor Colque CVCLAVOZ

jueves, 23 de octubre de 2014

APOCALIPSIS 7:11 LOS REDIMIDOS DE TODAS LAS NACIONES

Apocalipsis 7:11 La Biblia de las Américas (LBLA) Los redimidos de todas las naciones 9 Después de esto miré, y vi[b] una gran multitud, que nadie podía contar, de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en las manos. 10 Y clamaban[c] a gran voz, diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero. 11 Y todos los ángeles estaban de pie alrededor del trono y alrededor de los ancianos y de los cuatro seres vivientes, y cayeron sobre sus rostros delante del trono, y adoraron a Dios, 12 diciendo: ¡Amén! La bendición, la gloria, la sabiduría, la acción de gracias, el honor, el poder y la fortaleza, sean a nuestro Dios por los siglos de los siglos. Amén. 13 Y uno de los ancianos habló[d] diciéndome: Estos que están vestidos con vestiduras blancas, ¿quiénes son y de dónde han venido? 14 Y yo le respondí[e]: Señor mío, tú lo sabes. Y él me dijo: Estos son los que vienen de la gran tribulación, y han lavado sus vestiduras y las han emblanquecido en la sangre del Cordero. 15 Por eso están delante del trono de Dios, y le sirven día y noche en su templo[f]; y el que está sentado en el tronoextenderá su tabernáculo sobre ellos. 16 Ya no tendrán hambre ni sed, ni el sol los abatirá[g], ni calor alguno, 17 pues el Cordero en medio del trono los pastoreará y los guiará a manantiales de aguas de vida, y Dios enjugará toda lágrima de sus ojos. Un Encuentro Con la Palabra REFLEXION Jovenes Cristianos – ¡¿QUE HACES?! Pasaje clave: Levíticos 5 al 6:7. La ofrenda por las TRANSGRESIONES. Cuando Dios y las personas que están en autoridad te ponen límites lo hacen para tu bien. Te dicen “hasta acá puedes llegar”. Pero cuando tú decides hacer tu propia voluntad y cruzas esos límites estás transgrediendo esa orden. En otras palabras: estás cruzando los límites y al hacerlo, pecas. Una transgresión es cruzar el límite, rebelarte contra la orden. Las transgresiones son el resultado del pecado que está en nosotros. Cada vez que transgredimos con malos pensamientos, malas actitudes, comentarios fuera de lugar o reacciones impulsivas, pecamos y necesitamos nuevamente buscar a Dios para ser perdonados y restaurados. Los cuatro tipos de transgresiones son: A. No testificar de algo que viste o sabes (5:1). B. ¿Cuántas veces “ves”, “escuchas” o “te enteras” de lo que otros hacen mal y cierras tu boca y lo ocultas porque no quieres denunciarlos? Al tener esta actitud, tú estás participando del pecado de ellos. Es como si estuvieras pecando con ellos. Eres cómplice al esconderlo. No tienes que actuar como un chismoso contándoselo a todo el mundo (porque no todos deben enterarse de eso que tú sabes), pero sí tienes la responsabilidad de hablar con las personas que están en autoridad y decírselo a ellas para que quedar libre de ese pecado. ¿O cuántas veces sentiste miedo o vergüenza de contarles a otros acerca de tu relación personal con Jesús sabiendo que Dios te pide que seas testigo de su amor y salvación? Esto también es transgredir porque no estás dando testimonio de lo que sabes. C. Tocar el cadáver de un animal inmundo (5:2). ¿Cuántas veces “oyes” cosas relacionadas con la muerte? ¿Cuántas veces “matas” tu vida espiritual y tu relación con Dios oyendo las críticas negativas, los comentarios malintencionados o las palabras mentirosas contra los líderes y pastores o en contra de otros hermanos? Al escucharlas es como si tocaras un cadáver. Hay personas que son como cadáveres: están llenos de muerte. Son amargados, resentidos, vengativos, y todo lo que hablan o dicen es para destruir a otros. Cuando pasas mucho tiempo oyendo a esas personas te contagias de la muerte que hay en ellos. ¡No pierdas el tiempo escuchándolos! ¡Huelen a cadáver de muchos años de putrefacción! ¡Aléjate de ellos! ¡Manténte limpio y vivo en tu corazón! D. Tocar la inmundicia de un hombre (5:3). Son muchas las cosas inmundas de las personas sin Cristo, pero una de las más graves es la fornicación. Fornicar es tener relaciones sexuales con alguien. Tener sexo sin estar casado con esa persona. Pero ¿sabías que también fornicas cuando te calientas la cabeza con alguien que te gusta? ¿O cuando miras pornografía o programas eróticos? ¿O cuando tu mente vuela con música sugerentemente erótica? Todo esto es como tocar inmundicia. E. Jurar a la ligera (5:4). Jurar a la ligera es hablar por hablar. Es hablar sin necesidad, apresuradamente, de cosas buenas o malas. Se refiere a todo lo que hablas que no edifica y no bendice, aún cuando no sea malo. Son puras palabras y nada más. Especialmente cuando opinas de personas o cosas sin conocerlas bien. ¿Qué debía hacer la persona que transgredía en alguna de estas maneras? (5:5 al 13). Confiésales tu pecado a Dios y a las personas contra las que transgrediste en alguna de estas maneras para ser perdonado. Y pon la Palabra de Dios en tu mente y corazón para ser sanado. Extracto del libro: “Desafíos Para Jóvenes y Adolescentes: Éxodo/Levítico” Por Edgardo Tosoni Un Encuentro Con la Palabra REFLEXION Diferentes Se cuenta que cierto famoso filántropo incrédulo, ordenó a sus empleados un sábado, que el domingo por la mañana fuesen al puerto a descargar un buque recién llegado. Un joven amanuense suyo contestó tranquilamente: - Señor G., no puedo trabajar los domingos. - Ya conoce usted el reglamento - contestó el filántropo. - Sí señor, lo conozco, y aunque soy el sostén de mi anciana madre, no puedo trabajar los domingos. - Bueno, en ese caso, suba al despacho y el cajero le entregará su cheque- dijo el señor G. Después de ser despedido, por el espacio de tres semanas, el joven estuvo buscando trabajo. Cierto día un banquero se presentó al famoso filántropo, preguntándole si podía recomendarle persona honrada y fiel para cajero de un banco que iba a abrirse. El hombre mencionó al joven que había despedido, recomendándolo como la persona indicada para el puesto. - Pero usted lo despidió, contestó sorprendido el banquero. - Sí señor, respondió el filántropo, lo despedí porque no quería trabajar los domingos. Pero un hombre que puede perder su puesto por no violentar su conciencia, servirá bien de cajero de confianza. En el mundo en el que estamos viviendo, cada vez se ven menos personas honestas, fieles a sus principios, que sepan cumplir su palabra, que no se vendan por cualquier beneficio material que se les ofrezca y, lamentablemente, son las que más se necesitan. Como personas que conocen del amor y la fidelidad de Dios, no debemos permitir que nada ni nadie nos haga actuar contra nuestros principios. Sin importar las circunstancias, si permanecemos fieles a Dios, veremos nuestra fe recompensada y la gente sabrá que somos diferentes y puede confiar en nosotros. “Entonces aquellos que no son creyentes respetarán la manera en que ustedes viven, y ustedes no tendrán que depender de otros”. 1 Tesalonicenses 4:12 (NTV) No permitas que ninguna circunstancia te haga perder tu testimonio, que todos los que te rodean sepan que eres una persona con valores fuertes y que pueden confiar en ti. ¡Marca la diferencia! Ana María Frege Issa CVCLAVOZ